Carmen Miranda
Carmen Miranda siempre me pareció un personaje fascinante.
Hoy en día, lo habitual es que sólo se la recuerde por sus “gimmicks” escénicos (las frutas en la cabeza, los famosos bailes…), pero su carrera no se redujo a eso. Yo siempre celebro la llegada del verano no sólo escuchando a Van Halen, sino también a Carmen Miranda y a The Andrews Sisters. Y aunque el verano aún queda lejos, hoy he pasado un buen rato con mis vinilos de Carmen.
Su vida no fue fácil y atravesó trances muy duros, pero Carmen era la clase de artista entregada siempre en cuerpo y alma a su arte. Y de hecho, siguió actuando sin descanso hasta pocas horas antes de morir.
En esta parte del documental “Bananas is my Business”, relatan lo sucedido el último día en la vida de Carmen, cuando actuó en el show de Jimmy Durante.

“Ai, ai, ai, ai / É o canto do pregoneiro…” Es inevitable. Cuando oigo el nombre de Carmen Miranda pienso en la deliciosa “Dias de radio” y en el karaoke colectivo al ritmo de “South American Way”…y, por qué no admitirlo, en alguna escena de Vanessa del Río con un frutero en la cabeza y haciendo cosas que nunca le vi hacer a Carmen. Reconozco que no es una artista de la cual sepa muchas cosas, pero por lo visto aquí tendré que empezar a llenar ese hueco.
Pero la fruta de la cabeza era de verdad o de plástico? Eso siempre me intrigó
Y además, esta hembra traía locos a todos los machos que la secundaban en sus películas, pues lo de vestir ropa interior no iba demasiado con ella (igual que Marilyn o Tallullah Bankhead), y claro, con esos bailecitos… No es una actriz que me fascine especialmente, pero sus películas tienen un tremendo atractivo kitsch y son de las que te alegran el día. Solía aparecer en filmes rodeada de los mismos actores: Alice Faye, Cesar Romero, nuestro Xavier Cugat,.. La que más me gusta es una que descubri hace años en TCM llamada “Así son ellas”, que conservo en una vieja cinta de VHS ante la imposibilidad de que algún día se edite en DVD; no es ninguna obra maestra, pero sí que es muy divertida y, repito, es lo ideal para alegrarte los días en este puto invierno tan largo que estamos atravesando.
Lo triste, como dices, César, es que a pesar de la alegría que emanaban sus canciones y sus películas, tuvo una vida muy jodida, y murió, si mal no recuerdo, de un ataque al corazón con poco más de 40 tacos. Menos mal que siempre nos quedará su recuerdo.