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DiaWHEE! Diciembre 2006

31 de Diciembre 2006

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Cada vez que vuelvo a ver “A Woman Under The Influence” de John Cassavetes, paso un par de días reviviendo escenas del film. Es imposible estar un par de horas en compañía de Mabel -el personaje que encarna Gena Rowlands en la película- y seguir adelante con tu vida como si no hubiese ocurrido nada. Como sucede con muchas de las grandes películas de Cassavetes, “A Woman Under The Influence” no es simple entretenimiento, no es cine de palomitas para pasar el rato; ese film es una verdadera experiencia.

Algo interesante de las películas de John Cassavetes es que a menudo te sientes como si estuvieses observando por una pequeña mirilla algo que no deberías ver. Fijaos en la secuencia final de “A Woman…”, cuando corren la cortina y nos dejan fuera de la acción, permitiéndonos ver unos últimos instantes de film a través de la ventana; en ese momento, más que nunca, te sientes como un voyeur contemplando los conflictos cotidianos de Mabel y su sufrido esposo Nick (excepcional Peter Falk, en uno de los mejores papeles de su carrera).

John siempre trataba de ofrecer el mayor realismo posible en sus films, y animaba a los actores a improvisar al máximo, o directamente les forzaba a hacerlo, iniciando el rodaje de cada secuencia sin avisarles. Si adquirís el DVD del film, echad un vistazo a la filmación que se incluye como “bonus extra”, en donde aparecen Peter Falk y Gena Rowlands charlando sobre la película. Es muy interesante escuchar lo que cuentan ambos actores. Falk dice que en ocasiones llegó a perder la paciencia con Cassavetes, simplemente porque no entendía lo que estaba tratando de hacer con esta película, aunque tras ver el resultado se sintió enormente feliz de haber formado parte de ese proyecto.

“A Woman Under The Influence” es una obra tan única y personal, que en su día Cassavetes tuvo enormes problemas para encontrar distribuidor. Nadie quería verse involucrado en semejante film, y el propio director llamó personalmente a cada sala para ofrecerles la película (eso sí que es trabajar desde la más absoluta independencia!). Aunque tras un pase tremendamente exitoso en un festival cinematográfico neoyorquino, los críticos y el público empezaron a valorar el film en su justa medida.

Si no conocéis la obra de Cassavetes deberíais ver “A Woman Under The Influence” cuanto antes, y seguir con “Opening Night” y “Husbands”.

 

28 de Diciembre 2006

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Siempre que vuelvo a ver una de las viejas películas de Frank Capra, disfruto enormemente al reencontrarme con aquel pequeño y selecto grupo de secundarios absolutamente inolvidables. Me refiero a gente como Thomas Mitchell (el contable de “¡Qué bello es vivir!”, que extravía el dinero accidentalmente y empuja al pobre James Stewart al abismo), Jean Arthur (co-protagonista de algunas de aquellas películas en su día, pero totalmente olvidada en la actualidad), Guy Kibbee, Charles Lane, Spring Byington o, por supuesto, Edward Arnold.

Recientemente he visto de nuevo dos de mis films favoritos de Capra, “You Can’t Take It With You” (“Vive como quieras”) y “Mr. Smith Goes To Washington” (“Caballero sin espada”), y ha sido un placer contemplar al gran Edward Arnold en acción. Fantástico actor. Nadie habría encarnado mejor que él al villano de “Mr. Smith Goes To Washington” o al magnate estiradísimo de “You Can’t Take It With You” que cae rendido ante el magnetismo y las dotes de persuasión de un adorable Lionel Barrymore, en su papel de individuo totalmente liberado de las ataduras y agobios sociales.

Alguna gente sólo se acuerda del cine de Capra en estas fechas, pero la verdad es que yo tengo sus films siempre muy presentes. Cualquier momento es bueno para volver a ver “Meet John Doe” (“Juan Nadie”), “It Happened One Night” (“Sucedió una noche”) o “Arsenic and old lace” (“Arsénico por compasión”).

Creo que la siguiente peli que recuperaré será “It Happened One Night”. Gable y Colbert en uno de sus films definitivos.

 

26 de Diciembre 2006-

La primera vez que escuché las famosas grabaciones de Charlie Parker con arreglos de cuerda y coristas, fue en los 80’s, cuando adquirí el doble álbum recopilatorio “The Verve Years (1952-54)”, y me costó entender que el músico más revolucionario del Bebop terminase grabando piezas tan melosas. Hay un tema en concreto en ese álbum, “Old Friends”, en el que las ridículas voces de los coristas eclipsan por momentos a Parker! No soy nadie para juzgar al mejor saxofonista de la historia, y por supuesto no lo haré, simplemente resulta chocante escucharle tocando ese tipo de material. Las sesiones tuvieron lugar un par de años antes de la muerte de Bird y le acompañaron colosos del calibre de Charlie Mingus y Max Roach, aunque dudo que ninguno de ellos pusiese el corazón en temas como el citado “Old Friends”.

“The Verve Years (1952-54)”, sin embargo, recoge también algunas piezas muy recomendables, como “Chi Chi” o “I Remember You”, en donde Parker toca en formato de cuarteto, sin estúpidos coristas ni arreglos de cuerda, y suena fantástico; menos agresivo que en sus grabaciones de los años 40, pero con mucho sentimiento.

Siempre que alguien me dice que le aburre el Jazz, le sugiero que escuche las grabaciones en directo y en estudio que hicieron Charlie Parker y Dizzy Gillespie en los años 40. Todos esos discos siguen siendo pura dinamita en la actualidad. Parker y Gillespie eran jóvenes, tenían una energía desbordante y lo cambiaron todo en la música. Uno de los pocos discos de Rock que compararía con las grabaciones de Parker y Gillespie (o posteriormente Coltrane) es “Fun House” de los Stooges. No es ningún secreto que los Stooges solían escuchar a menudo a Coltrane, pero más allá de la anécdota la verdad es que los Stooges tenían mucho en común con gente como Parker o Coltrane. Probadlo: haced sonar primero algún directo de Parker de los años 40 o de Coltrane de los 60’s, y luego pinchad “Fun House”, y seguro que no desentonan.

Yo por mi parte dedicaré el día al Parker de los últimos años. Bird era un músico tan completo y multidimensional, que incluso su material menos inspirado merece mucho la pena. El siguiente álbum que pasará hoy por mi plato es “Norman Granz Jam Session”, un doble Lp que adquirí también en los 80’s y que he pinchado poco desde entonces. Algo muy interesante de este álbum es que podemos escuchar a dos generaciones diferentes de jazzmen tocando juntos: ahí está por un lado Johnny Hodges, que empezó a tocar con Duke Ellington en los años 20, o a otro veterano como Benny Carter que también se dio a conocer en los años 20 con la orquesta de Fletcher Henderson, y junto a ellos, alguien como Parker que rompió todos los esquemas del Jazz en los 40, o el también esencial Oscar Peterson, más joven que Parker.

“Norman Granz Jam Session” es un álbum que no desprende la furia de las grabaciones de los 40 que hicieron famoso a Bird, pero tiene momentos bellísimos. En estas sesiones colabora también Ben Webster, el primer músico de Jazz que captó mi atención, mucho antes de que me interesase por Parker, Gillespie, Coltrane, Miles Davis y compañía. Webster pertenecía también a la generación anterior a Bird, y al igual que Johnny Hodges y otros músicos de los años 20 y 30 no era respetado por ciertos “boppers” fans de Parker que sólo tenían oídos para temas veloces y rupturistas, pero el propio Bird dejó claro, tanto en esta grabación como en muchas otras ocasiones, que sentía un profundo respeto por grandes músicos como ellos que llegaron antes. 

 

25 de Diciembre 2006

Hoy es un día triste. Acabamos de perder al más grande. 

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24 de Diciembre 2006-

Por alguna extraña razón, en estas fechas siempre me viene a la mente el recuerdo de uno de los actores más olvidados e infravalorados de la historia: Dwight Frye, el mismo al que Alice Cooper homenajeó con su canción “The Ballad of Dwight Fry”.

Cuando se habla de terror clásico, siempre se citan los mismos nombres: Karloff, Lugosi, Chaney, Price… pero rara vez se acuerda alguien del pobre Dwight.

Muy a su pesar, Dwight Frye pasó a la historia como el lunático definitivo del cine de terror. En su vida cotidiana era un tipo normal que aspiraba a triunfar como actor de comedia (!), pero interpretó tantas veces papeles de freaks y psicóticos, que esa es la imagen que ha quedado de él. Sus personajes más célebres fueron Renfield en “Drácula”, Fritz en “Frankenstein” y el entrañable Karl Glutz de “Bride of Frankenstein”, aunque podéis verle en muchos otros films bastante menos famosos, haciendo pequeños cameos.

Nunca compartirá la gloria de Karloff y Lugosi, ni veréis jamás estanterías dedicadas a Dwight Frye en los video-clubs, pero bien merece un pequeño recuerdo de vez en cuando.

 

23 de Diciembre 2006-

Es chocante que en los dos últimos meses haya habido más polémica y controversia en la comedia estadounidense que en el Rock’n’Roll. Si exceptuamos los típicos caprichos de rockstar de Axl Rose y sus esfuerzos por seguir dando la nota, poniendo a prueba la paciencia de miles de fans en cada show, con esas habituales dos o tres horas de retraso que de vez en cuando provocan amagos de disturbios, la verdad es que la mayoría de bandas rockeras han tenido un comportamiento ejemplar este año. En la comedia, sin embargo, se han visto cosas bastante inusuales ultimamente. A todas las polémicas que ha generado Borat con su famosa película, hay que sumar ahora el incidente racista de Michael Richards y el numerito violento protagonizado por Pauly Shore poco después.

Michael Richards (el Kramer de “Seinfeld”), perdió los papeles por completo, durante una actuación en uno de los clubs de los clubs de comedia más famosos de Hollywood, The Laughing Factory.

Rchards siempre ha sido en la realidad el polo opuesto de su personaje de ficción. Nunca se sintió cómodo con su imagen pública de tipo estrafalario “entrañable”, y cualquier fan que comete el atrevimiento de pedirle un autógrafo o una foto es consciente de que Richards no apreciará esa violación de su espacio vital. Sin embargo, lo que pasó en Laughing Factory hace un mes pilló por sorpresa a todo el mundo. El cómico estaba ofreciendo uno de sus shows cuando, de pronto, empezó a insultar a unos tipos negros que no dejaban de interrumpirle con sus comentarios. Y bien, lo que sucedió a partir de ese momento no se lo explica ni el propio Richards. Tal vez en intento de imitar a Lenny Bruce, atacó a esa gente con una furia que dejó a todo el público sin habla. Entre otras cosas, gritó: “Hace cincuenta años te habríamos colgado de un gancho por el culo!” y “Echadle! Es un negro! Es un negro! Es un negro! Mirad, hay un negro!”. Inmediatamente, ese grupo de gente abandonó el club, comprensiblemente ofendidos, y Richards dio por terminada la actuación.

Las imágenes de dicho incidente fueron a parar a youtube.com horas después, y desde entonces el cómico no ha dejado de disculparse. Apareció esa misma semana en el programa de Letterman, en una conexión desde L.A., y trató de explicar lo inexplicable. El propio Seinfeld acudió al show de Letterman esa misma noche también, para pedirle al público americano que escuchasen a su amigo y le permitiesen defenderse.

Lenny Bruce jamás habría hecho lo que hizo Richards en esa actuación, pero lo primero que pensé tras ver la controvertida filmación es que el cómico tal vez respondió ante esa situación como creyó que habría respondido Bruce, y llevó la agresión demasiado lejos. O quizá la explicación sea más compleja, y Richards simplemente decidió acabar con su carrera esa noche.

Poco tiempo después del incidente de Michael Richards, otro cómico que no atraviesa precisamente su mejor momento en la actualidad, Pauly Shore, fue agredido en medio de una de sus actuaciones en la localidad de Odessa (Texas). Shore se metió con la mujer de un redneck, y el tipo subió al escenario y tumbó al cómico de un puñetazo. Acto y seguido, el redneck fue arrestado en el mismo escenario y Shore se largó tras gritarle al público: “Qué os jodan white trash’”. De nuevo, las imágenes de lo sucedido acabaron en youtube.com, aunque un par de días después nos enteramos de que el incidente en cuestión había sido planificado por el propio Shore, que llegó a un acuerdo con el redneck y con la poli de Odessa para que aportasen realismo a su gag. Las imágenes de youtube dieron tanto que hablar, que ha sido el propio departamento de policía de Odessa el que ha desmentido la supuesta agresión, enviando un comunicado a la prensa.

Extraños tiempos para la comedia.

 

18 de Diciembre 2006

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La semana pasada perdimos a uno de los grandes, Ahmet Ertegun, toda una institución en la Historia de la música, el hombre que fichó para Atlantic a infinidad de artistas, desde Led Zeppelin hasta AC/DC, Aretha Franklin y los Rolling Stones, pasando por Foreigner y tantos otros, además de escribir canciones para leyendas como Big Joe Turner o Ray Charles. Parece ser que Ahmet se dio un golpe en la cabeza al caerse en el backstage del concierto que ofrecieron los Stones el 29 de Octubre en New York, entró en coma y ya no logró recuperarse.

Desde el día en que nuestra corresponsal en NYC en los 80’s, Maria Miller, entrevistó a este gran tipo y tuve oportunidad de escuchar la cinta de la entrevista, deseé conocerle. Ertegun era como John Hammond, un verdadero apasionado de la música, con un gusto exquisito.

Siempre recordaré las intervenciones de Ahmet a la lo largo del festival de aniversario de Atlantic Records que tuvo lugar el 15 de Mayo de 1988 en el Madison Square Garden. La verdad es que fue muy bonito verle allí, rodeado de tantas leyendas. Pocas veces me he sentido tan desbordado como aquel día. Si pestañeabas, facilmente podías perderte a cualquier icono del Soul o el Rock. De hecho, entré unos minutos tarde y me perdí la actuación de Keith Emerson y Carl Palmer! Casi nada…

El gran reclamo del evento era la reunión de Led Zeppelin, pero el cartel tiraba de espaldas: Yes, Coasters, Dan Aykroyd, Robert Plant, Foreigner, etc… Y Ahmet Ertegun allí en medio, recordándonos que nos habíamos reunido aquel día no sólo para presenciar la resurrección de Led Zeppelin, sino también para celebrar 40 años de historia de Atlantic Records.

Se ha ido un verdadero coloso de la música, y lo correcto es dedicarle un pequeño tributo y escuchar unos cuantos discos legendarios de Atlantic. ¿Qué tal si empezamos por “Head Games” de Foreigner y “Led Zeppelin III”?

 

16 de Diciembre 2006

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Y sucedió. Hace tres días Twisted Fuckin’ Sister hicieron su primera aparición en la TV estadonidense desde los 80’s (podéis verlo en youtube.com). El bizarro acontecimiento tuvo lugar en el show de Jay Leno. La banda interpretó el clásico popular “Oh Come All Ye Faithful”, que han grabado para su nuevo disco navideño “Twisted Christmas”, y… bueno, fue todo bastante extraño. Imaginad un show tan mainstream como ese, con la mismísima Dakota Fanning como invitada (la estrella infantil más insufrible de la Tierra), y los Sister tocando un tema navideño! Extraño, muy extraño.

La banda demostró una vez más que se encuentra en plena forma, y Dee Snider no ha perdido ni pizca de carisma y energía con los años; de hecho no veo ninguna diferencia entre el Dee Snider de esta aparición televisiva y el Dee Snider que vimos en el legendario video de la gira de “Stay Hungry”! Otra cuestión más discutible es si la idea de publicar un disco navideño ha sido acertada… La verdad es que habría preferido verles tocando cualquiera de sus viejos clásicos mucho antes que una dichosa canción navideña, pero es evidente que han conseguido que el programa de Leno se interesase por ellos precisamente por haber grabado un disco de Navidad.

En fin, si Dee realmente habla en serio y “Twisted Christmas” es el disco de despedida de la banda, esperemos que podamos verles una última vez en directo.

 

14 de Diciembre 2006-

Si hay una mansión legendaria que me habría gustado llegar a conocer es la célebre “House of Pleasure” de Errol Flynn, un monumento a la lujuria y el pecado que el actor construyó en las colinas de Hollywood para disfrutar sus vicios con la mayor comodidad posible. Sexo, alcohol, sexo, drogas, sexo, sexo y más sexo… esa era la rutina diaria de Errol cuando se encontraba en pleno estado de euforia, cosa que por supuesto sucedía muy a menudo.

Las fiestas de Errol solían terminar en grandes orgías, en las que participaban sus amigos y multitud de aspirantes a actrices y de prostitutas de lujo. Eran fiestas en las que el propio Errol mostraba sus habilidades, como por ejemplo tocar el piano con la polla (no es broma, ese era uno de sus números habituales en reuniones sociales) o retar a otros colegas a follar hasta caer desfallecidos (en esos concursos, Errol emparejaba a los participantes con distintas chicas y ganaba quién lograba mantenerse erecto más tiempo).

La Mansión del Placer de Errol tenía incluso una habitación con una cristalera que permitía al actor y a un grupo de elegidos contemplar las orgías desde otra habitación sin ser vistos. Allí, Errol servía whiskys a sus invitados, comentaba las hazañas sexuales que presenciaban, y cuando todos estaban lo suficientemente calientes, montaban una mini-fiesta más pasada de vueltas aún que la fiesta principal. En fin, Sodoma y Gomorra al lado del hogar de este hombre era un jardín de infancia!

Desafortunadamente, House of Pleasure fue derribada hace años, aunque todo aquel que aspira a ser “in like Flynn”, se asegura de visitar por lo menos una vez en la vida el lugar en el que se erigió, en un tiempo ya muy lejano, la mansión más guarra y viciosa de Hollywood.

 

11 de Diciembre 2006

Shocked & Amazed! es una de mis tres o cuatro revistas favoritas del mundo. No hay nada equiparable a esto ahí fuera. Se trata de la única publicación que- existe dedicada al mundo del sideshow. La estética es totalmente años 20-30, y los artículos son siempre excelentes.

No hay otra revista hoy en día en donde hablen en profundidad (y con respeto) de figuras legendarias como Percilla “The Monkey Girl” Bejano, Bill Durks (The Man with Three Eyes!), Jeanie Tomaini (The World’s Only Living Half Girl), Zahara (The Gorilla Girl), etc.

En Shocked and Amazed! también cubren a estrellas actuales como Jim Rose o Erik Sprague (The Lizardman), pero personalmente prefiero sus reportajes sobre iconos del pasado, porque realmente logran transportarte a otra era.

Como ya imaginaréis, una revista de estas características no es un gran negocio precisamente. Iniciaron su andadura en Julio de 1995, y desde entonces sólo han publicado 8 números, y en estos momentos están preparando el noveno, en el que aparecerá nuestro viejo colega Zamora, The Torture King. También publicaron en el 2002 un “best of”, en el que incluyeron material de sus tres primeros números, agotados desde hace años.

El último Shocked and Amazed! hasta la fecha, publicado en Agosto del 2005, fue tan brillante como de costumbre. Con Frieda Pushnik (la legendaria chica sin piernas ni brazos) en portada, y artículos dedicados a mentalistas, hombres-bala, gorilas “casi humanos”, traga-sables, etc.

Si os interesa el mundo del sideshow, ésta es vuestra revista.

 

8 de Diciembre 2006

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Fue grande ver a Joan Jett ayer noche rockeando duro en el programa de Conan O’Brien. Tras muchos años de espera, Joan ha publicado por fin un álbum con material nuevo, “Sinner”, y está presentándolo en conciertos y programas televisivos. Ha tardado tanto en publicar un nuevo disco en estudio, que sinceramente llegué a pensar que en el futuro se limitaría tan sólo a hacer giras nostálgicas por América y jamás volvería a grabar otro álbum. Pero por fortuna Joan ha regresado a lo grande, y demostró en el show de Conan que se encuentra en muy buena forma. La verdad es que su nuevo single es bastante potente; no diré que esa canción esté a la altura de viejos himnos como “I Hate Myself For Loving You” o “Ridin’ With James Dean”, pero seguro que encaja de maravilla en un set-list basado en su material clásico. Confiemos en que esta vez haga gira europea y nos sorprenda con una visita a España. La única vez que pisó nuestros escenarios fue en… 1984!

6 de Diciembre 2006-

La primera vez que vi el legendario documental “Salesman” fue una noche, a altas horas de la madrugada. Cynthia, una amiga americana a la que había conocido en un avión dos años antes, estaba pasando unos días en mi casa, y debían ser las dos de la madrugada cuando encendimos el televisor y ahí permanecimos en silencio, durante una hora y pico, sin dar crédito a lo que estábamos presenciando. Qué engendro tan inusual e inclasificable…

Por aquel entonces yo no sabía gran cosa sobre la carrera de los hermanos Maysles. Había visto su famoso documental sobre Altamont (“Gimme Shelter”), pero no me había preocupado de indagar en su fascinante trayectoria, e ignoraba por completo la existencia de “Salesman”.

Para quienes desconozcais este film, “Salesman” es un documental so-bre vendedores de Biblias en la América de los años 60. Tipos humildes que se ganaban la vida vendiendo Biblias de puerta en puerta. Albert y David Maysles siguen con sus cámaras a Paul Brennan y a sus compañeros de oficio de casa en casa, y nos permiten ser testigos de su rutina diaria: la palabrería de la que se sirven para cazar a cada cliente, los momentos duros en tristes habitaciones de moteles… la supervivencia, en definitiva, de un grupo de individuos siempre al borde de la desesperación. Hace muchos años que no veo este film, pero lo tengo grabado en mi mente como si acabase de visionarlo.

Si deseáis ver un documental definitivamente distinto, tratad de localizar “Salesman”. Y una vez lo hayais visto, armaos de valor y conseguid una copia de “Grey Gardens”, la otra obra maestra de los hermanos Maysles.

 

4 de Diciembre 2006-

“Wants You!” de Rough Cutt es el típico disco de Hard Rock 80’s perdido en el tunel del tiempo que nadie parece recordar, y por el que yo siento un cariño especial. Desde su publicación, en 1986, es un álbum que he tenido siempre muy presente.

Paul Shortino fue, para mi gusto, uno de los mejores cantantes de aquellos años. De hecho, si recordáis la grabación del tema “Stars” para el proyecto benéfico de Dio “Hear’n’Aid”, Paul fue el vocalista que más destacó en la canción, junto a Rob Halford y Don Dokken.

Rough Cutt sólo llegaron a grabar dos discos en estudio, y “Wants You!” es sin duda el más completo. Cuántas grandes canciones… “Take a Chance”, “Rock the USA”, “Bad Reputation”… Qué puedo decir, ¡adoro este disco! Lástima que la banda decidiese separarse poco tiempo después.

Si algún día localizais una copia en vinilo de “Wants You!” en algún mercadillo de segunda mano, no lo dejéis escapar. Nadie grabará nunca un disco de tributo a Rough Cutt y dificilmente serán reivindicados por la prensa en el futuro, pero desde luego eran una buena banda.

 

3 de Diciembre 2006

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Una de las dos o tres cajas que más he escuchado en los últimos diez años es ese mágico “box set” de Lynyrd Skynyrd publicado en los 90’s. Curiosamente tardé algún tiempo en adquirirlo, porque tenía todos los álbumes de Skynyrd en vinilo desde mi niñez y no le veía el sentido a escuchar ese material en CD, pero desde el día en que compré esta mágica caja, es mi compañera de viaje a todas partes. Y, de hecho, siento verdadera adicción a las demos inéditas que aparecen aquí de temas como “Free Bird”, “He’s Alive” o “Junkie”. Dios mío, qué sonido tan puro; son grabaciones salidas directamente del alma. He pasado veranos enteros escuchando esta caja diariamente y leyendo libros sobre Skynyrd, y todavía me sorprende que no necesite un descanso, tras abusar de la música de esta banda de un modo tan brutal. Lo mismo me sucede con AC/DC, Tom Waits, Van Halen, Queen y algunos pocos grupos y artistas más, puedo excederme escuchando su música sin temor a hartarme jamás de ellos.

En América, Lynyrd Skynyrd por desgracia han atraído siempre a un público muy ignorante. Habitualmente, los típicos subnormales conocidos como “jocks”, que juegan a fútbol y siguen los rituales típicos de humillación (ya sabéis: pegar a los gays y a los nerds enclenques, y tratar a las mujeres como si fuesen basura) suelen ser fans de Lynyrd Skynyrd y de otras tantas bandas de Rock clásico. Ese es el gran motivo por el que muchos punk rockers, rebeldes y sensibles, que crecieron soportando a “jocks” estúpidos abusando de ellos en la escuela, detestan ahora a Skynyrd. Y ese es uno de los motivos también por los que nuestro viejo colega Demon Boy tocaba canciones de Skynyrd con su guitarra: para joder justo a esos punk rockers traumatizados que responsabilizaban a Skynyrd de sus tragedias personales!

En España este tipo de consideraciones suenan tan lejanas que ni tan siquiera tiene mucho sentido pensar en ello. Nadie en mi escuela sabía quienes eran Lynyrd Skynyrd, y por lo tanto jamás relacioné a una de las bandas más grandes del Rock con chusma ignorante. De hecho, mi visión de Lynyrd Skynyrd es justo lo opuesto. Cuando pienso en Skynyrd, pienso en la preciosa voz de Ronnie y sus conmovedores textos, pienso en los bellísimos desarrollos instrumentales de Allen Collins, Steve Gaines y Gary Rossington, pienso en la honestidad de una banda que jamás fue corrompida por el negocio.

Teniendo en cuenta todo esto, podéis imaginar lo nervioso que me sentía el día en que se presentó la oportunidad de entrevistar a Johnny Van Zant, a finales de los 90. OK, Johnny no es Ronnie, pero… ¡tampoco es Donnie!, ¡y eso está bien! (lo siento, fans de Donnie Van Zant, pero jamás he aguantado a este hombre!). Johnny no formó parte de los Skynyrd clásicos, y ni siquiera me parece el sustituto ideal de Ronnie, pero de todos modos me sentía muy excitado ante la oportunidad de conocerle. Joe DiMarco y yo nos encaminamos una mañana en dirección al hotel en donde nos esperaba Johnny, en una de esas típicas visitas promocionales, y la verdad es que fue una bonita experiencia. La entrevista no llegaría a publicarse jamás por motivos que no vienen a cuento, pero fue interesante conocer a este caballero sureño.

Como decía, nunca me pareció el sustituto ideal, aunque sea un buen cantante y lleve sangre Van Zant en las venas. Pero qué diablos, es el hermano de Ronnie, así que merece un respeto. Como sucede con muchos viejos rockeros, Johnny arrastra muchas heridas de guerra, no es precisamente un crío que acabe de debutar en el negocio, y por lo tanto al entrevistarle hay que tener en cuenta los habituales temas tabú. En su caso, como descubriríamos a lo largo de nuestra charla, uno de esos temas tabú era el alcohol. Le pedí que nos recomendase su coctel sureño favorito, y Johnny lo interpretó como si le estuviese llamando borracho (!). Su pasado alcoholico todavía es una herida abierta para él, y digamos que no disfruta especialmente ninguna referencia a esa cuestión. Obviamente yo no conocía ese problema, por un simple motivo: soy fan de Ronnie, no de Johnny (!), y jamás me he interesado por su vida personal.

Sin embargo, dejando al margen este pequeño encontronazo, el resto de la entrevista fue interesante, y Johnny nos contó lo maravilloso que fue para él acudir a ensayos de Allman Brothers en los primeros días de la banda. También hablamos de Elvis, y de tantas otras cosas más que ya ni recuerdo. Un buen tipo.

Sólo he visto a Johnny una vez en directo. Fue con Lynyrd Skynyrd en el Hammersmith Odeon londinense en 1991, y no tengo nada negativo que decir de él. Johnny estuvo simplemente correcto, pero el concierto fue memorable. El carisma de Gary Rossington en escena es tan desbordante que me resultó imposible apartar la mirada de su persona durante todo el show, y tengo un bonito recuerdo también del tristemente desaparecido Leon Wilkenson. OK, suficiente por hoy. Creo que escucharé la dichosa caja una vez más. 

 

 

 

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