DiaWHEE! Septiembre 2005
12 de Septiembre 2005
Probablemente el guitarrista que más me ha sorprendido en directo a lo largo de todos estos años ha sido Jake E. Lee. Pocas veces tienes la oportunidad de ver sobre un escenario a un completo desconocido con el suficiente talento como para competir con los más grandes. Cuando vi primera vez a Jake en acción, en agosto de 1984, en un festival metálico parisino, el guitarrista acababa de incorporarse a la banda de Ozzy, y había grabado un buenísimo disco con él, “Bark At The Moon”. Imaginaba que el nuevo fichaje de Ozzy sería brillante, pero no esperaba que casi borrase de mi mente a Randy Rhoads! De hecho, no pensé en Jake E. Lee ni un instante hasta que lo tuve a un metro de distancia. Era mi primera actuación de Ozzy, de modo que lo único que me importaba era corear “Crazy Train” y “Mr. Crowley” de una maldita vez en directo. Pero en el mismo instante en que los dedos de Jake E. Lee comenzaron a volar sobre el mastil de su guitarra, me quedé sin habla. Ese tipo que hasta ese momento sólo conocían quienes frecuentaban la escena de L.A., era sencillamente uno de los mejores guitarristas del mundo. No en vano, desde su breve paso por Ratt se lo habían disputado varios pesos pesados del Metal, entre ellos Dio y Ozzy. Al final, Jake optó por unirse a la banda del entrañable “madman” y acertó de lleno.
Aquella actuación de París fue uno de mis conciertos favoritos de aquellos años, gracias en gran parte a Jake. Posteriormente vería de nuevo al guitarrista en la gira de “The Ultimate Sin” de Ozzy, concretamente en Donington, otra memorable noche para el recuerdo. Jake estuvo extraordinario en aquel concierto, y además la banda era inmejorable, con el imponente Phil Soussan al bajo, y el tristemente desaparecido Randy Castillo a la batería.
Nunca entendí la decisión de Jake de abandonar a Ozzy, pero por lo menos se agradece que formase una banda del calibre de Badlands, con uno de los cantantes más injustamente infravalorados de los 80, Ray Gillen.
Hace ya tiempo que Jake no levanta cabeza. Debería olvidarse de su carrera en solitario, y formar una nueva banda del estilo de Badlands. Tal y como está el panorama hoy en día, algo así desde luego sería una gran noticia.
10 de Septiembre 2005
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Resultan chocantes las declaraciones de Alice Cooper en el Popu de este mes. Todos sabemos que a principios de los 80 el alcoholismo casi acabó con Alice, pero a pesar de todo fue una época bastante productiva en su carrera y es sorprendente que por ejemplo no recuerde la grabación de un disco como “Special Forces”, porque no estamos hablando precisamente de una obrita menor que deba permanecer en el olvido, sino de uno de los grandes discos de su carrera. No compararé “Special Forces” con “Killer”, “Love It To Death”, “Billion Dollar Babies” o “Welcome To My Nightmare”, pero desde luego sí que situaría “Special…” a la altura de “Raise Your Fist and Yell”.
La edición de “Special Forces” en septiembre del 81 fue uno de esos momentos en la historia que uno no olvida jamás. Alice se reinventó a sí mismo por completo: nuevo sonido, nueva imagen, y la banda de acompañamiento más estrambótica que ha tenido hasta el día de hoy. Ese extraño Hard Rock futurista que encontramos en los surcos de “Special Forces” era, claramente, el producto de una mente trastornada. Alice vivía a caballo entre el estupor alcoholico más lamentable y la esquizofrenia propia de un artista que pese a estar a un paso de perder la razón por completo, parecía encontrarse en pleno estado de gracia a nivel creativo. Todo lo que hizo en ese disco y en la correspondiente gira fue memorable. El sonido era nuevo, excitante, diferente, incluso vanguardista, y el nuevo look de Alice resultaba francamente impactante, era la viva imagen de la muerte. Había adelgazado tantísimo y se le veía tan demacrado, que era el candidato perfecto para abandonar este mundo siguiendo las viejas tradiciones rockeras, al estilo Bon Scott. De hecho, Bon Scott en el último año de su vida parecía estar mucho más sano que Alice!
Sin embargo, para qué nos vamos a engañar, cuando vi las nuevas fotos promocionales de Alice en 1981, no mostré ni un atisbo de preocupación, lo único que cruzó por mi mente fue un mongoloide “yeah!!!”. Alice estaba de vuelta con uno de los discos más incendiarios del momento! Imaginad lo que podía sentir un fan de Alice en 1981, al escuchar por primera vez una canción como “Who Do You Think We Are”… Incluso la versión del “Seven And Seven Is” de Love sonaba a Hard Rock apocalíptico.
Luego llegaría la terrible decepción, al contemplar con tremenda impotencia cómo se cancelaba su visita a España por culpa de una estúpida huelga de camiones. Pero no es momento ahora de recordar historias tristes, pinchemos una vez más ese hoy en día legendario “Special Forces”, y pasemos un buen rato en compañía del Alice Cooper más enloquecido.
7 de Septiembre 2005
-El único disco que publicaron Copperhead es uno de esos álbumes que jamás pierde su encanto. Han pasado más de treinta años desde su edición, y sigue desprendiendo una tremenda frescura. Aunque es un caso triste. ¿Por qué un solo disco?, esta banda podría haber grabado fantásticos álbumes durante diez largos años, pero todo se acabó demasiado pronto.
En 1970, el carismático guitarrista John Cipollina decidió abandonar Quicksilver Messenger Service, ante la negativa de sus compañeros a que combinase su labor en el grupo con proyectos personales. John siempre fue la clase de guitarrista que necesitaba hacer música las veinticuatro horas del día, sin ataduras de ningún tipo, y jamás entró en sus planes limitarse a tocar en una sola banda.
Copperhead fue el primer grupo que formó, tras su marcha de Q.M.S. En un principio su idea era colaborar en el nuevo proyecto del primer cantante de Q.M.S., Jim Murray, pero una cosa llevó a la otra, y al final John optó por montar su propia banda.
“Copperhead”, el único disco que editaría el grupo, vio la luz en 1973, y es una de esas obras perdidas en el tiempo que poca gente conoce, a pesar de su evidente calidad. En lugar de aplastar al oyente con exhibiciones de guitarra, John grabó un disco en el que sólo importaban las canciones. Y bien, para la posteridad quedarían maravillosos temas como “Kamikaze”, ”Roller Derby Star”, “Spin-Spin” o “Kibitzer”.
Curiosamente, cuando el álbum finalmente fue publicado, la banda no quedó satisfecha con el resultado. Sentían que sus canciones habían perdido fuerza en el estudio. En fin, ya se sabe, los músicos siempre tienen una visión muy particular de su propio trabajo. Lo único que puedo decir es que necesito escuchar este álbum como mínimo una vez cada dos o tres meses, y jamás me canso de él.
La historia de la banda llegó a su fin por los motivos habituales: vendieron poco, fueron expulsados de Columbia, y decidieron separarse. Si una compañía hubiese seguido apoyando al grupo economicamente, tal vez Copperhead habrían grabado siete discos más. Así son las cosas en este mundo. Hay mucho idiota ahí fuera que cree que los grupos viven del aire, pero el dinero es básico para que una banda pueda seguir adelante con su carrera. El caso de Copperhead es el mismo de muchos grupos actuales que terminan separándose al cabo de un tiempo, agobiados por la falta de medios. Este mes, sin ir más lejos, Rocket From The Crypt acaban de anunciar su concierto de despedida, lo cual me parece dramático, porque es uno de los grupos con un directo más exitante del mundo.
El punto más álgido en la breve trayectoria de Copperhead fue un multitudinario show que hicieron con Journey y Santana para 250.000 personas.
Posteriormente, John formaría parte de multitud de bandas, como Terry & The Pirates, The Dinosaurs, Problem Child, Fish & Chip, Free Light, Zero, Thunder & Lightning o Raven.
El legendario guitarrista falleció en 1989.
5 de Septiembre 2005
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Era el “hot dog stand” favorito de Orson Welles, e increiblemente todavía sigue en activo en la actualidad. Hablo de Tail o’ The Pup, uno de los lugares que te recuerdan ese Los Angeles kitschy y excesivo que jamás debería desaparecer. Ironicamente los hot dogs que sirven en Tail o’ The Pup no son los mejores de L.A., ni mucho menos. Frank Meyer de Streetwalkin’ Cheetahs, por ejemplo, recomienda mucho antes la parada de hot dogs situada al lado del desaparecido club Garage. Pero para el que quiera empaparse de historia angelina, Tail o’ The Pup es un punto muy emblemático de la ciudad. No sólo se trata del único “hot dog stand” que he visto construido en forma de gigantesco hot dog (!), sino que ha aparecido incluso en pelis como “Doble cuerpo” de Brian De Palma.
Tail o’ The Pup fue inaugurado en 1946, y además de contar con Orson Welles como cliente fijo, era un lugar de paso frecuentado por gran parte de los actores de los años 40.
En 1985, Tail o’ The Pup estuvo a punto de desaparecer, y finalmente decidieron cambiarlo de emplazamiento. Ahora está situado en el 229 de N. San Vicente, en West Hollywood, tan sólo a una manzana de donde figuraba antes.
Si veis fotos de Corey Feldman comiendo hot dogs en Tail o’ The Pup, ignoradlas, y recordad que, antes de que el amigo Corey viniese al mundo, Tail o’ The Pup ya contaba con la clientela más cool de la tierra.
4 de Septiembre 2005
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Se supone que esto es una columna de entretenimiento, un buen lugar para hablar de Serie B, porno, Rock’n’Roll y demás, pero teniendo en cuenta todo lo que ha sucedido esta semana, resulta un poco difícil pensar en pelis de tomates asesinos y discos de Wratchild. Cualquiera que sintiese un cariño especial por New Orleans, imagino que debe estar destrozado. La verdad es que cuesta hacerse a la idea de que esa ciudad practicamente ya ni existe, y ha sido doloroso contemplar la indiferencia que ha mostrado el gobierno ante semejante tragedia.
Justo después de que el huracán convirtiese New Orleans en un gran pantano, Bush acudió a una fiesta de cumpleaños y bromeó delante de la prensa, tocando la guitarra con un cantante Country. El día de la tragedia, Condoleezza Rice estaba viendo un musical en Broadway, y a la mañana siguiente fue sorprendida en una de las tiendas más lujosas de New York comprando zapatos de Prada (!!!). Una mujer se acercó a ella y le increpó, acusándole de ser una total irresponsable por tener la poca vergüenza de comprar zapatos de 3.000 dólares, mientras miles de personas estaban agonizando en ese momento entre los escombros de New Orleans. Ni que decir tiene que los gorilas de seguridad de la dulce Condoleezza expulsaron inmediatamente a la pobre mujer de la tienda.
En fin, ha sido todo tan indignante, tan terrible… Miles de personas muriéndose de hambre y deshidratación en los tejados de sus casas, y mientras tanto Bush jugando a golf con un senador! Sí, el día después de la tragedia, Bush decidió irse a jugar a golf (!!!).
Sólo estuve una vez en New Orleans, y Dios mío, era la ciudad más bella de América. Una ciudad peligrosa por culpa de los gangs, pero tremendamente especial. Más que L.A., San Francisco o New York. Sus casas, su música, su gente… todo era mágico. A diferencia de otras ciudades americanas, New Orleans conservaba su sabor añejo, sus viejas edificaciones, sus músicos tocando Jazz y Blues. Incluso la escena rockera era diferente, mucho más cool. Hace un mes, una amiga me dijo que estaba pensando en abandonar L.A. para siempre y le recomendé que se trasladase a New Orleans, aunque por fortuna no me hizo caso. Los grupos que querían tener éxito desesperadamente, se iban a vivir a L.A. o a New York, sin embargo quienes no aspiraban a ser superestrellas, y tan sólo deseaban formar parte de una comunidad artística, se quedaban en New Orleans. Ahí vivió Trent Reznor durante años, y también gente como Phil Anselmo, Willy DeVille o Sean Yseult.
Quien tiene una banda en L.A., no sólo debe luchar con los dueños de los clubs, sino también con los propios músicos que forman parte de la misma escena. Nadie apoya a nadie, la competencia entre los grupos es feroz. New Orleans, por el contrario, era un gran sitio para hacer música. Los alquileres de las casas no eran demasiado caros, y en la escena rockera todo el mundo se ayudaba.
Ahora, desafortunadamente, todo se ha venido abajo. El gobierno ha permitido que desaparezca del mapa un verdadero tesoro nacional, la cuna del Blues y el Jazz.
Supongo que sabréis que en el 2003 Bush retiró todo el dinero destinado para proteger a la ciudad de futuros huracanes. New Orleans estaba bajo el nivel del mar, y era necesario una labor constante de mantenimiento de los diques que la protegían, pero en el 2003 Bush decidió destinar ese dinero a “reconstruir” Irak, y condenó a New Orleans a una muerte segura. Hace un par de años se publicó un artículo en un periódico de New Orleans, donde se explicaba claramente que la ciudad podría quedar arrasada por un huracán si no se tomaban medidas al respecto, y el gobierno no hizo ningún caso. Esta semana, el maldito Bush ha tenido la osadía de decir que esta tragedia tiene un lado positivo, porque New Orleans volverá a ser una gran ciudad. Maldito desgraciado… Hoy mismo se ha dado a conocer el dato mágico: la empresa que se encargará de reconstruir New Orleans será Halliburton, empresa de la que fue presidente Cheney desde 1995 hasta el 2000, y de la que todavía cobra un sueldo. Cada vez que el gobierno de Bush necesita construir algo, recurre a Halliburton. Esa es por supuesto la empresa encargada de reconstruir parte de Irak. ¿No debería considerarse algo así un claro conflicto de intereses?
Quien desee conocer datos sobre esta tragedia sin precedentes en América, puede consultar las webs www.michaelmoore.com y www.crooksandliars.com. En ambas webs, se incluyen además de multitud de artículos, videos de periodistas y entertainers viniéndose abajo ante las cámaras. Perodistas que en lugar de limitarse a informar, rompen a llorar en directo, desbordados por la magnitud de la tragedia. Entertainers que no sólo piden ayuda al pueblo americano, sino que directamente acusan a Bush de dejar a su suerte a miles de personas. Ese es el caso del rapper Kanye West, que en una aparición televisiva perdió totalmente los papeles y dijo: “A Bush no le importamos”, además de advertir que las tropas que están llegando de Irak para controlar la situación en New Orleans, van a disparar indiscriminadamente a la gente en las calles.
Ignoro si todos los artistas que formaban parte de la escena de New Orleans están a salvo. Sólo sé que Fats Domino fue rescatado, y que los miembros de Rock City Morgue y Supagroup abandonaron la ciudad antes del desastre, y milagrosamente las aguas no llegaron a sus barrios.
Quien no pudo irse de New Orleans fue nuestro colega Demon Boy, que estaba trabajando en un hospital local. No se supo nada de él hasta ayer, pero por suerte ya ha dado señales de vida y en estos momentos está en Baton Rouge, tras pasar varios días atendiendo a heridos en New Orleans.
3 de Septiembre 2005
La única vez que coincidí con C.L. fue en 1991, en el backstage de Reading Festival. Sí, el verano en que conoció a Kurt. Por aquel entonces, C.L. no era nadie todavía, pero cualquiera habría imaginado que se trataba de la mayor estrella del firmamento rockero. Se comportaba como una auténtica “prima donna”. Recuerdo que un amigo y yo nos preguntamos quién debía ser esa desagradable tipa con look de groupie barata, que se paseaba por el backstage incomodando a las verdaderas estrellas del festival. En ese mismo backstage estaban Nirvana, Babes In Toyland, Sonic Youth, Mudhoney… y C.L. llamaba más la atención que todos ellos juntos.
Ni que decir tiene que no pasarían muchos meses hasta que nos enterasemos de quién era aquella desagradable groupie aspirante a rockstar.
Tengo que admitir que me gustaron mucho los dos primeros discos que grabó esta mujer, e incluso los puedo disfrutar aún hoy en día, especialmente el segundo. Pero si hablamos de su personalidad… buff… Qué ser tan despreciable. Son tan obvios todos los trucos que utilizó para llegar al estrellato… En fin, cualquiera que conozca su trayectoria puede extraer sus propias conclusiones al respecto. Lo sorprendente es que, a estas alturas, todavía haya gente que defienda a C.L., como si se tratase de una artista íntegra que realmente merece toda esa popularidad que ha obtenido a lo largo de los años. Aunque pensándolo bien, la verdad es que no conozco a casi nadie que se relacionase con C.L. en sus años de pre-estrellato y tenga nada bueno que decir sobre ella.
Una buena amiga que formó parte de una gran banda en los 90, conoció muy a fondo a C.L., y la verdad es que cada vez que cuenta historias sobre nuestra viuda negra favorita, son cualquier cosa menos halagadoras. Mi amiga compartió piso con C.L. una temporada. Era un minúsculo apartamento, que desde luego no pagaba C.L. Parece ser que sólo había una cama: mi amiga la usaba durante la noche, y se la cedía a C.L. durante el día. Todo fue más o menos bien hasta que mi amiga se enteró de que C.L. tenía ladillas y ni tan siquiera se había molestado en decírselo, a pesar de que ambas compartían la misma cama!
En esa época, C.L. se implantó silicona en los pechos, y mi amiga costeó los gastos de parte de la operación. C.L. prometió devolverle el dinero, pero por supuesto nunca lo hizo. Por ello, cada vez que mi amiga coincide con C.L., le comenta: “No olvides que tu teta derecha me pertenece”.
Otra amiga que conoció bien a C.L. a finales de los 80, es una cantante que en una época trató de convencerme para que iniciase una campaña en contra de C.L. en el Popu. Mi amiga, a la que llamaremos Victoria para no comprometerla, tuvo mucho éxito antes que C.L., y podemos decir que durante una temporada C.L. se moldeó a sí misma a imagen y semejanza de Victoria, aunque obviamente sólo fue capaz de copiar los aspectos más superficiales de su imagen y su actitud, y jamás logró equipararse a ella en cuestión de clase y estilo.
Esta amiga, con la que ya no estoy en contacto desde hace años, era justo lo que C.L. aspiraba a ser a finales de los 80: una estrella controvertida y polémica, con bastante éxito (videos en MTV, portadas en la prensa rockera americana… ya sabéis, el pack completo). C.L. atravesó una fase en la que directamente trató de ser como Victoria: se vestía igual, hablaba como ella, trataba de salir con sus amigos e incluso intentó convertirse en su “soul mate”. C.L. solía llamar a Victoria continuamente, y le decía: “Hemos de salir juntas, deberíamos ser amigas”.
Y bien, sucedieron muchas cosas y Victoria terminó odiando a muerte a C.L.. Hace tres o cuatro años, Victoria se ofreció para conseguirme una entrevista con un ex-novio cantante que tuvo C.L. en los 80’s, alguien a quien martirizó mucho antes que a Kurt. Estaba empeñada en que publicase un extenso artículo en el Popu, en el que este tipo destrozase a C.L.. Pero la idea de recibir una demanda multimillonaria por parte de C.L. no me parecía muy apetecible, y preferí no hacerlo.
Hoy en día, C.L. es una broma. Su carrera musical ha tocado fondo, es una estrella en declive que ya nadie toma en serio. En lugar de odio provoca indiferencia, pero siempre será gracioso recordar sus historias de ladillas y pechos siliconados.
1 de Septiembre 2005
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Bien, debíamos hacerlo antes o después, y finalmente aquí está: el modesto homenaje de Popular 1 a una de las bandas más grandes de la historia, Ramones. En el Popu de septiembre podéis encontrar 16 páginas dedicadas a los Ramones. Entre otras cosas, se comentan todos sus discos, sus visitas a España en 1980 y 1990, sus 30 canciones más emblemáticas, y la entrañable película “Rock’n’Roll High School”. No se trata del típico artículo biográfico coñazo, sino tan sólo de un pequeño tributo a Joey, Dee Dee y Johnny.
Por otra parte, Mickey Ribera entrevista a una banda que hace años que les robó el corazón a muchos fans de Redd Kross, Cheap Trick, Enuff Z’Nuff, Jellyfish, Beatles y compañía, me refiero a Silver Sun, una verdadera rareza en la actual escena británica. Quien desconozca su música, que pruebe a escuchar su buenísimo álbum del año pasado, “Disappear Here”.
También celebramos la memorable gira española de Alice Cooper, con una entrevista de ocho páginas y multitud de fotos de Alicia dentro y fuera de escena. Sergio Martos habló con el legendario rockero sobre su excelente nuevo disco “Dirty Diamonds”, y también sobre los días de “From The Inside”, “Special Forces”, “Zipper Catches Skin” y “Da Da”. En uno de los momentos más cachondos de la entrevista, Alice comenta que no recuerda años enteros de su vida: 1979, 80, 81… No tiene ningún recuerdo de los discos que grabó por aquel entonces, ni de las giras que hizo.
Por lo demás, en este Popu podréis leer también entrevistas con Royal Crown Revue, Kansas, Phil Soussan (sí, el carismático bajista que acompañó a Ozyy en la época de “The Ultimate Sin”, y que posteriormente tocó con gente como Vince Neil o Billy Idol), Billy Corgan, Y&T y Andy McCoy.
¿El disco del mes?, “Tales From The Strip” de L.A. Guns. Uno de los mejores álbumes que se han publicado en los últimos meses, con un sonido que nos trae a la memoria a los L.A. Guns de “Hollywood Vampires”.
30 de Agosto 2005
-Siempre fue una de mis sex symbols favoritas de la historia, la actriz latina más explosiva que he visto en una pantalla, junto a Carmen Miranda y Vanessa Del Rio. Descubrí a Kitten Natividad gracias al video, como muchos fans de mi edad. ¿La película?, “Megavixens Up!”, por supuesto. Posteriormente tendría oportunidad de ver ese film en una sala cinematográfica, y quedaría asombrado de nuevo con el magnetismo de Kitten y de su compañera de reparto, Raven De La Croix.
Durante años me divertí publicando fotos incendiarias de Kitten en el Popu, y refiriéndome a ella cada vez que surgía la oportunidad, pero jamás se me pasó por la cabeza que llegaría a conocerla. Del mismo modo que no te planteas conocer nunca a alguien como Wonder Woman, tampoco tenía mucho sentido pensar en la posibilidad de hablar algún día cara a cara con Kitten Natividad.
Sin embargo, hace cinco años decidí afrontar ese reto, y gestionar una entrevista con ella en Los Angeles. Evidentemente, Kitten estaba hecha a medida para el Popu, y después de hablar tantas veces de ella en la revista, sería interesante hacer una extensa entrevista en su casa. Aunque, no no engañemos, no acudiría a esa cita como periodista, sino como fan.
El día en que por fin me decidí a marcar el nº de teléfono de Kitten, ya imaginaba que me encontraría con una persona muy cercana y amigable, pero de todas formas me sentí desbordado por su dulzura y su humildad. La llamé desde España y quedamos para vernos una semana después en L.A.
Cuando por fin nos conocimos, no me sentí en absoluto como un periodista entrevistando a una estrella. En todo momento me dio la sensación de que simplemente estaba charlando con una amiga de toda la vida.
Después de esa entrañable entrevista, siempre que he viajado a L.A. he hecho lo posible por quedar con Kitten, porque es la clase de persona que siempre transmite buenas vibraciones.
Recuerdo especialmente un encuentro que tuvo lugar de un modo muy casual. Acababa de entrevistar a la musa de John Waters, Mink Stole, habíamos pasado todo el día juntos y le propuse visitar a Kitten. La idea pareció gustarle, habían rodado una película juntas años atrás y no habían vuelto a verse desde entonces, de modo que aquel era un día tan bueno como otro cualquiera para que se produjese el reencuentro entre ambas. Llamé a Kitten desde casa de Mink, le pregunté si podíamos visitarla esa misma noche, y dijo: “Hola cariño, estoy comiendo maíz. Sí, venid cuando queráis”.
La verdad es que tengo un recuerdo muy bonito de esa visita al hogar de Kitten. Charlamos un rato y Kitten me sorprendió con un bonito regalo, una camisa cowboy vintage.
Debían ser las ocho de la noche, cuando Mink y Kitten sugirieron ir a tomar algo. Kitten se encargó de elegir el lugar, así que por supuesto acabamos en una cantina mexicana. “Quiero tomar unos COCKtails”, comentó Kitten con una pícara sonrisa. “¡Quiero unos COCKtails!”, insistió, pronunciando “cock” con esa gracia suya tan característica. En el bar hablamos de algunos de los tópicos favoritos de cualquier criatura Hollywoodense: sexo, cirugía estética y, de nuevo, sexo. Nos contó sus aventuras en Africa, incidiendo en lo bien dotados que están los hombres por esas tierras, y Mink bromeó diciendo: “Oh Kitten, you’re a slut!”.
Cuando surgió el tema de la película que rodaron juntas, Mink comentó lo mucho que odiaba ese film y cómo se alegraba de que casi nadie lo conociese. Tanto Mink como Kitten se limitaron a hacer breves cameos en la película, y no coincidieron en ninguna escena.
Mientras hablábamos de cirugía estética, le comenté a Kitten que una amiga mía de L.A., a la que ella también conocía, se iba a operar el rostro un par de meses después, y le pedí que le ayudase después de la operación, porque los días que siguen a una de esas intervenciones son siempre muy duros. Mi amiga no tenía dinero ni familia, así que tendría que sufrirlo sola. Kitten inmediatamente me aseguró que se ocuparía de ella: “No te preocupes, cariño, la visitaré y le prepararé platos de sopa”. En fin, qué puedo decir, un detalle como ese demuestra la clase de persona que es Kitten, alguien que pese a haber vivido en un nido de víboras como Hollywood durante gran parte de su vida, nunca ha perdido su calidad humana.
La última vez que vi a Kitten debió ser hace un par de años, en una fiesta en L.A. Fue una ocasión especial, allí estaba también una de mis mejores amigas, Raven De La Croix, con quien Kitten rodó “Megavixens Up!”. Lo primero que me preguntó Kitten al verme, fue si todavía usaba la camisa que me regaló: “Has engordado, seguro que se te ha quedado pequeña”. Tenía razón, la camisa ya no me iba bien, pero le aseguré que todavía la usaba a menudo. Cuando Kitten me conoció, yo estaba en una fase bastante cadavérica, odiaba la comida y me pasaba el día fantaseando con la idea de consumir algún día píldoras para astronautas en lugar de comida real. Pero en los últimos tiempos había cambiado bastante, y efectivamente había ganado algo de peso.
No he vuelto a ver a Kitten desde entonces, pero nos carteamos de vez en cuando, y parece sentirse ahora más feliz que nunca. Su vida no ha sido un camino de rosas, así que es bonito que por fin haya alcanzado una cierta estabilidad.
29 de Agosto 2005
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En cierta ocasión me encontraba comiendo en Berlín con una serie de gente que acababa de conocer ese día, y de pronto un tipo español que había pasado varios años viviendo en la ciudad empezó a hablar de su afición por coleccionar material vintage nazi. Parece ser que, al poco tiempo de trasladarse a Berlín, ya logró hacerse con un álbum de fotos de un oficial nazi fallecido. La propia familia del individuo se lo vendió sin pensárselo dos veces. Interesante. ¿Venderíais un álbum de fotos de vuestro abuelo, aunque le odiaseis por haber militado en la SS?
El tipo español desde luego no era nazi, sino más bien todo lo contrario. Era gay, creo recordar que estudiaba Arte y simplemente sentía un interés lógico por la controvertida historia de Alemania en esos años. Habría sido curioso contemplar ese álbum, pero por desgracia jamás volví a coincidir con él.
A lo largo de estos años, he conocido a mucha gente que no se identifica nada con la ideología nazi, pero que sin embargo se ha sentido fascinada desde siempre por todo lo sucedido en Alemania durante ese período. Recuerdo, por ejemplo, a alguien que eligió como destino para sus vacaciones… ¡los campos de concentración nazis! Ese tipo y su familia pasaron varios días en Alemania, simplemente visitando los campos de Auschwitz, Dachau y demás. No dudo que debió ser una experiencia difícil de olvidar, aunque sinceramente no me parece la mejor manera de pasar unas vacaciones!, yo por lo menos me conformo con leer libros sobre el tema, como la excepcional biografía de Hitler que publicó Ian Kershaw hace cinco años; dos fascinantes volúmenes en donde Kershaw dio todo tipo de detalles sobre el auge y la caída de Hitler.
Quien esté interesado en profundizar en este asunto, puede encontrar algunos libros muy recomendables. Uno de los más interesantes, y también uno de los más difíciles de localizar es “Hitler: Black Magician” de Gerald Suster, que profundiza en el aspecto ocultista de la locura nazi, y establece conexiones entre la Alemania nazi y Aleister Crowley.
28 de Agosto 2005
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Cada vez que vuelvo a pinchar mi viejo vinilo de “Adolescent Sex”, me pregunto qué diablos pasó con Japan. Cómo es posible que una banda inicie su carrera de un modo tan espectacular, publicando uno de los discos más sorprendentes y originales de su época, y sin embargo pierda casi por completo su inspiración en dos o tres años. Por supuesto, habrá muchos fans de Japan ahí fuera que no estarán de acuerdo con esta apreciación, pero tal como yo lo veo, este grupo se vino abajo en un tiempo record, lo cual me parece trágico, porque tenían el potencial suficiente como para mantener el listón muy alto durante diez largos años por lo menos.
Dios, qué disco… Siempre que la aguja se desliza sobre el vinilo y empieza a sonar el tema “Transmission”, siento escalofríos. Es la clase de disco que debo escuchar de principio a fin: si después de “Transmission” no suena “The Unconventional”, seguido de “Wish You Were Black” y “Performance”, la vida se para, de pronto nada tiene sentido! Ese disco es una unidad que nadie debería fragmentar, como “Nothing’s Shocking” de Jane’s o “The Man Comes Around” de Johnny Cash; es una obra maestra que hay que disfrutar con calma y sin interrupciones. La voz andrógina de David Sylvian, esa guitarra marciana de Rob Dean, los teclados tan jodidamente “avant-garde” de Richard Barbieri… Increíble fusión de sonidos, ese extraño Glam Rock tan experimental, tan inclasificable…
Para mi gusto, Japan jamás lograron grabar ningún otro disco comparable a “Adolescent Sex”. Sí, el siguiente “Obscure Alternatives” tenía algún tema interesante, como “Automatic Gun”, pero el nivel era inferior. Y lo que vino después… Bueno, en fin, discos correctos que sin embargo parecen haber sido grabados por otro grupo.
Sucedió en 1978. Japan, “Adolescent Sex”, uno de los capítulos más brillantes de la música de esa época.
27 de Agosto 2005
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Hace algún tiempo, mientras repasaba una vez más mis viejas filmaciones de Plasmatics, me preguntaba cuándo se decidiría alguien de una maldita vez a editar todo ese material en un DVD recopilatorio. Como sucede con tantos otros grupos underground, no sólo no existe un DVD de la banda, sino que ni tan siquiera se publicó nada de ellos en video en los 80’s. Lo único que se puso a la venta en aquella época fue un concierto de Wendy O. en solitario, pero jamás vio la luz ni un solo show de la etapa dorada de los Plasmatics.
Bien, pues hace pocas semanas por fin se hizo pública la noticia: ¡en los próximos meses se editará el primer DVD recopilatorio dedicado a los Plasmatics! Ignoro qué material incluirán ahí, pero si hacen una buena (y generosa) selección, puede ser un artefacto explosivo. A lo largo de los años he podido ver filmaciones memorables de esta banda, con pésima calidad de imagen: Wendy con pinzas en sus pezones, cantando “Butcher Baby” y partiendo en dos una guitarra con su sierra eléctrica; la banda ofreciendo una salvaje versión de “Dream Lover” que culmina cuando Wendy dinamita un coche situado a un lado del escenario; una divertida entrevista con Wendy en una bañera cubierta de espuma; otra entrevista con ella en un “talk show” televisivo de Cleveland, el día antes de comparecer en un juicio acusada de escándalo público, etc. Cualquier grabación de esos años es tremendamente interesante, e imagino que habrá mucho material inédito que jamás ha visto la luz hasta ahora, de modo que crucemos los dedos para que no decepcionen con una recopilación raquítica que incluya tan sólo unos pocos clips promocionales.
El próximo mes se reedita, además, “Coup D’Etat”, la obra maestra de la banda. Un buen momento para que escuchéis ese monumental disco quienes todavía no habéis tenido oportunidad de hacerlo. Hace algún tiempo se editó un disco titulado “Coup De Grace”, que recogía las demos originales de “Coup D’Etat”; una rareza curiosa en la que sin embargo se echaba en falta la espectacular producción del disco oficial. Lo correcto con este álbum es olvidarse de demos alternativas, y escuchar el disco tal y como se editó en su día, porque precisamente uno de sus grandes alicientes era la producción, esa muralla de sonido metálica tan apabullante que nadie ha podido igualar desde entonces.
26 de Agosto 2005
-Si tuviésemos que enumerar algunos de los discos más infravalorados del Hard Rock de los 80, es evidente que “Bent Out Of Shape” de Rainbow ocuparía un lugar destacado en la lista. Fue el último álbum que publicó la banda (o por lo menos el último álbum de su etapa dorada; será mejor no recordar el mediocre y fugaz retorno del grupo en los 90), y no sólo no pareció importarle a nadie en su momento, sino que ni tan siquiera es recordado hoy en día. A veces da la impresión de que este disco ni tan siquiera exista!, lo cual no tiene sentido para mí, porque se trata de una de las obras definitivas de Rainbow, de hecho es muy superior a un disco como “Straight Between The Eyes”, y desde luego está a la altura del también soberbio “Difficult To Cure”. Pero en su día la compañía de discos casi ni se molestó en promocionar “Bent Out Of Shape”, y al cabo de poco tiempo, Ritchie Blackmore decidió disolver Rainbow para reunir de nuevo a Deep Purple. Por todo ello, el álbum fue condenado al olvido, y en la actualidad sólo una minoría de fans de Rainbow lo tienen en cuenta.
La única vez que vi a Rainbow en directo fue en la gira de “Straight Between The Eyes”, en el 82 o el 83, y disfruté enormemente con su show; Ritchie estuvo fantástico, y Joe Lynn Turner demostró que era uno de los mejores cantantes del mundo en esos momentos. Sin embargo, siempre he fantaseado con la idea de vivir una gira mundial de “Bent Out Of Shape” y la posibilidad de escuchar a los Rainbow de ese período tan especial interpretando en directo canciones como “Stranded”, “Fool For The Night”, “Can’t Let You Go”, “Street Of Dreams”, “Desperate Heart”, “Drinking With The Devil” o “Fire Dance”.
Probablemente muchos de vosotros no sentís nada por este disco, pero, maldita sea, con el paso del tiempo me siento cada vez más obsesionado por el dichoso “Bent Out Of Shape”.
Esperemos que Blackmore recupere la cordura algún día y vuelva a crear obras de este calibre.
25 de Agosto 2005
-Mi peep show favorito en los 80’s estaba situado en una callejuela perdida de Londres, en la zona del Soho. Ese fue, de hecho, el primer peep show que visité en mi vida, y me robó el corazón.
Lo recuerdo como si acabase de suceder: introduje una moneda, se abrió la ventana y ahí estaba esa voluminosa vagina increiblemente poblada a la altura de mi rostro. Quien se encargó de diseñar ese peep show, realmente sabía cómo ofrecer espectáculo! No era uno de esos típicos peep shows en donde una chica actúa en un habitáculo circular para veinte clientes a la vez, no, en ese encantador antro británico cada cabina comunicaba con una chica diferente, y era delirante que lo primero que vieses fuese la vagina de la stripper, ¡antes incluso de divisar su cara!
Después de semejante experiencia, decidí que todos los peep shows del mundo deberían ser así, pero la decepción fue mayúscula cuando descubrí que en realidad ninguno se parecía al peep show londinense. Estuve en peep shows de San Francisco, peep shows de L.A., y todos eran decepcionantes. El más “creepy” que visité fue uno en San Francisco, que era realmente extraño. Cuando introducías la moneda, te encontrabas frente a la chica, tan sólo con un fino cristal totalmente transparente como separación. La stripper te podía ver perfectamente de cuerpo entero, y directamente te pedía que actuases para ella, lo cual no encajaba con mi idea de lo que se supone que debía ser un peep show! Recuerdo, además, que aquel lugar estaba situado en uno de los peores barrios de San Francisco y la clientela era verdaderamente extrema.
Al cabo de un tiempo, cerraron mi antro de sexo favorito de Londres y perdí el interés por los peep shows, pero siempre que visito Londres recuerdo con nostalgia aquel encantador tugurio, con sus mujeres, sus cerdísimos clientes y los personajes mafiosos que controlaban el lugar.
24 de Agosto 2005
-Un escritor dijo en cierta ocasión que el Delta del Mississippi empieza en el hall del Peabody Hotel de Memphis, y tenía razón. Qué lugar tan adorable… Un bonito sitio para vivir, si tu cuenta bancaria te lo permite. En una ocasión me alojé varias noches en ese hotel, y fue una experiencia difícil de olvidar. No me habría importado convertir las visitas al Peabody en una pequeña tradición!, sin embargo la siguiente vez que estuve en Memphis tuve que elegir un sitio más acorde con mi economía y la de los colegas que me acompañaban, y me decanté por el peor motel de la ciudad, el Elvis Presley Boulevard Inn, una pequeña comunidad de dealers de crack que ofrecía un ambiente muy poco hogareño.
El Peabody Hotel está situado en el 140 de Union Avenue, y forma parte de la historia de ese Memphis legendario que tanto nos atrae, el Memphis de Elvis, Jerry Lee, Johnny Cash, Roy Orbison, Carl Perkins, Sam Phillips & co. Allí fue justo donde Elvis asistió en 1953 a su fiesta de graduación de la Humes High School, con una novia llamada Regis Wilson. El Rey alquiló un frac azul y un Chevrolet para la ocasión, e increiblemente no se atrevió a bailar en toda la noche. Según comentaría Wilson años después, Elvis le dijo que no sabía bailar (!!!) y pasaron todo el tiempo sentados charlando en un rincón. Ella tenía 14 años y él 18. Tras la fiesta, Elvis llevó a la chica a un restaurante, donde había quedado con varios amigos, pero ninguno de los colegas del Rey se presentaron.
El Peabody Hotel lo frecuentaba en aquellos años también otro coloso de la escena musical de Memphis, nada menos que Sam Phillips. El dueño de Sun Records, organizó algunas retransmisiones radiofónicas desde el emblemático hotel.
La verdad es que es inevitable que todas estas viejas historias crucen por tu cabeza cuando visitas el Peabody hoy en día, porque conserva intacto su sabor añejo. La misma estética, el mismo ambiente… Es un lugar muy “classy” en el que sin embargo no te sientes incómodo en ningún momento, porque resulta muy acogedor. Puedes tomarte un Martini en el bar, mientras el pianista toca standards de Jazz, y tratar de imaginar dónde se sentó Elvis aquella noche.
La gran atracción turística del hotel son sus patos. Cada día, un grupo de ilustres patos (los patos más famosos de Memphis!) bajan en el ascensor, custodiados por personal del hotel, se bañan en una fuente, regresan al ascensor y vuelven a la azotea, donde pasan gran parte del día. Según parece, los célebres patos cuentan también con una suite propia.
Otro de los alicientes del Peabody son sus fiestas enloquecidas. Una noche me equivoqué de planta al bajar en el ascensor, y de pronto me vi rodeado por un grupo de freaks disfrazados de época que se dirigían a una de las extrañas fiestas que tienen lugar allí de vez en cuando.
Quien ame el Rock’n’Roll y viaje a Memphis, aunque no se hospede en el Peabody debería visitar la tienda Lansky Bros., que está situada en el hotel. Bernard Lansky era uno de los sastres favoritos de Elvis, y le vendió multitud de ropas en los 50’s, cuando la tienda Lansky Bros. estaba situada en el 126 de Beale Street. Lansky tuvo que cerrar su comercio en 1991, pero afortunadamente los responsables del Peabody le ofrecieron un espacio dentro del hotel para vender sus ropas y algunos souvenirs. No esperéis ni mucho menos la autenticidad de la tienda original, pero quien sabe, tal vez si tenéis suerte os tropecéis allí con el mismísimo Bernard Lansky y os cuente alguna historia sobre el Rey.
22 de Agosto 2005
-Hasta hace pocos años, una de las figuras más enigmáticas del cine de culto era Vampira. Podías verla ocasionalmente haciendo algún cameo en pequeños documentales, pero no solía dejarse ver en público ni concedía entrevistas. Cuando conocí a Forrest Ackerman, le pregunté si sabía de alguien que me pudiese poner en contacto con ella, y me dijo que no tenía ningún amigo en común con la enigmática actriz, ni había tenido noticias de ella en años. Ese día me di cuenta de que tal vez sería imposible entrevistar a Maila Nurmi (el verdadero nombre de Vampira).
Pasó el tiempo y, de pronto, un buen día descubrí lo más parecido a una web oficial de la actriz que había visto hasta ese momento y contacté con el webmaster. Le expliqué qué tipo de revista era Popular 1, le dije que quería entrevistar a Maila en su casa, y el tipo me pidió que le enviase la revista y se la mostraría a la actriz.
Bien, le envié un paquete con revistas, transcurrieron varios meses y no hubo manera de que el dichoso webmaster me diese una cita con Maila. Según él, Maila estaba interesada en aparecer en Popular 1 si le concedíamos la portada, pero no hubo manera de concretar nada, así que finalmente me olvidé del tema. Hasta cierto punto, tenía sentido que a Maila le hiciese gracia la idea de aparecer en una revista como el Popu, al fin y al cabo siempre ha estado relacionada de un modo u otro con el Rock’n’Roll, e incluso fue telonera de los Cramps en una ocasión.
Al cabo de un tiempo, cuando ya ni siquiera tenía en mente la idea de entrevistar a Vampira, una amiga de L.A. me contó que un amigo suyo estaba trabajando con la actriz en esos momentos y podía encargarse de gestionar la entrevista imposible. OK, me puse en contacto con él, e inmediatamente me aclaró que el webmaster de Maila era un puerco que se estaba aprovechando de la actriz para conseguir material de los fans, y que ni siquiera estaba en contacto con ella desde hacía un año. Así que el proceso empezó de nuevo. El colega de mi amiga prometió hablar con Maila ese mismo día y darme una respuesta lo antes posible. Y lo hizo, pero la respuesta fue decepcionante. Maila accedía a ser entrevistada a cambio de 500 dólares. Le expliqué que en nuestra revista no pagamos a los artistas por entrevistarlos; es una práctica muy común entre muchas estrellas de Serie B, pero nosotros jamás hemos pagado por hacer una entrevista. Lo entendió enseguida y dijo que trataría de convencer a Maila, aunque lo veía muy difícil. Finalmente, dos días después me comentó que Maila no nos concedería la entrevista si no recibía los 500 dólares a cambio. Al parecer, la actriz suele pedir un mínimo de 1.000 dólares por entrevista, pero en nuestro caso estaba dispuesta a cobrarnos la mitad por tener amigos comunes. En fin, ni que decir tiene que no hubo entrevista. Así es el mundo de la prensa a veces. La actitud de Maila es muy respetable, al fin y al cabo puede hacer con su carrera lo que le dé la gana, pero habría sido bonito ver una foto vintage de Vampira en portada del Popu y una extensa entrevista con la actriz en su casa. En fin, nos conformaremos con disfrutar su legado. Cualquier momento es bueno para ver “Plan 9 From Outer Space” una vez más o para localizar alguna foto inédita de Vampira.
21 de Agosto 2005
-Podría decir que los recuerdos más gratos que conservo de mi niñez tienen que ver con mis juguetes, mis amigos de la época, las series de TV, pero… estaría mintiendo. Mis mejores recuerdos de la niñez tienen que ver con el porno.
A los 10 años vi mi primera peli porno, y ya nada fue igual en mi vida a partir de entonces. Conocía muy a fondo el mundo de la prensa erótica, mis progenitores tenían una colección enorme de Playboy y Penthouse americanos, pero el día en que cayeron en mis manos varias pelis porno alemanas en Super 8, descubrí que eso era más excitante aún que la doble página central más incendiaria de Penthouse (y eso para un crío de 10 años es decir mucho!).
En aquellas películas vi por primera vez lo que era un 69, descubrí la manera correcta de practicar el cunilingus, presencié varios “menage a trois”… e incluso contemplé con asombro una sesión de lluvia dorada (!). Nadie me había hablado nunca de la lluvia dorada, era un crío de 10 años y no sabía nada de nada, así que al ver las confusas imágenes de aquella mujer orinando creí que en realidad se estaba corriendo, y tardé varios meses en darme cuenta de mi equívoco.
Increíbles películas. Hablo de porno alemán vintage. Amazonas rubias con abundante vello púbico y una estética absolutamente kitschy.
Posteriormente descubriría a todas las grandes leyendas del porno: Seka, Lisa DeLeeuw, Vanessa Del Río, Georgina Spelvin, Ginger Lynn, Marilyn Chambers, Annette Haven… pero, pese a que soy fan de todas ellas, tengo un recuerdo más especial aún de aquellas amazonas anónimas que jamás volví a ver en ningún otro film.
Hace diez años, milagrosamente, localicé uno de esos films en video, era una película de la productora Tabu Films, pero la mayoría imagino que sólo existen en su versión Super 8.
Hoy en día puedes entrar en cualquier sex shop y alquilar doscientas películas X si te apetece, pero todo es basura. Realmente echo de menos aquellos films que a muchos de nosotros nos alegraron la infancia y la adolescencia.
20 de Agosto 2005
-El sujeto más pretencioso que he conocido en Hollywood es un director de Serie B, cuyo nombre no citaré, porque es la clase de persona que se pasa la vida buscándose a sí mismo en Internet.
Una amiga mía aparecía en una de sus películas, así que me invitó a asistir a la presentación del film en una tienda de discos de Los Angeles. Estaba previsto que el reparto al completo del film, compuesto por un montón de supermujeres tetudas, firmasen autógrafos a los fans, y por supuesto el encantador cineasta también estaría allí para iluminarnos con su sabiduría.
Al llegar a la tienda, el panorama era muy cómico: tetas, tetas y más tetas por todas partes. Fui a saludar a mi amiga, que se había vestido muy glamurosa para la ocasión, y me presentó a sus compañeras de rodaje. La más divertida de todas era una morena atómica que había nacido en Andalucía (!); increíble personaje, una mezcla imposible entre una folklórica andaluza y una estrella de Russ Meyer. De hecho, todas las mujeres allí tenían un look 100% Russmeyeriano, porque el dichoso director estaba convencido de que él era el discípulo directo de Meyer, y probablemente creía que había rodado su “Supervixens” particular.
Mi amiga no tardó en presentarme a este personajillo tan peculiar, y… Dios mío, aquello fue peor de lo que imaginaba. Durante un buen rato el hombre me explicó cuáles eran sus intenciones con esta película, su visión. Escuchando su verborrea cualquiera habría imaginado que este tío acababa de rodar “El puente sobre el río Kwai”, pero en realidad me hablaba de una de las peores películas que he visto en los últimos veinte años.
La peli en cuestión fue masacrada en la prensa de Serie B. Incluso aquellos periodistas que citarían “Even Hitler Had a Girlfriend” o “El ataque de los tomates asesinos” como sus pelis de cabecera, no soportaron el chapucero film de nuestro amigo.
Desde entonces, el director en cuestión se las ha arreglado para rodar otra película, y en sus entrevistas sigue hablando de sí mismo como si fuese Orson Welles. Qué puedo decir, ¡a un sujeto así hay que amarle!
Hollywood, the deluded capital of the world!!!
19 de Agosto 2005
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Cuando visitas lugares tan históricos como el Rainbow o el Whisky A Go-Go es difícil imaginar que haya alguien detrás de ellos, un ser real de carne y hueso. En 1997 conocí a Mario Maglieri (en la foto, junto a Annabella de Bow Wow Wow y Cherie Currie), el hombre que fundó hace varias décadas el Whisky, el Troubadour y el Rainbow.
Todo surgió de un modo muy casual. Entré con unos amigos en el Rainbow y le dije al tipo de la entrada, un italoamericano de mediana edad con un look muy al estilo “Goodfellas”: “Quiero conocer a Mario y hacerle una entrevista”. Imaginaba que, en el caso de que Mario estuviese interesado, me daría una cita para dentro de una semana, pero el encantador “goodfella” me pilló por sorpresa con su respuesta: “OK, siéntate en una mesa y ahora vendrá Mario”. No esperaba que la entrevista fuese a producirse en ese mismo instante, y por lo tanto no había preparado ninguna pregunta, pero en cierta forma sería mejor así, tendría su encanto hacer algo casual y dejar que Mario contase lo que le apeteciese. La historia de este hombre es bastante intensa: cuarenta años viviendo la noche angelina.
Y bien, antes de que pudiese reaccionar, ya tenía a Mario a mi lado diciendo: “OK, ¿qué quieres saber?”. Mario es un tipo amable, aunque también muy cauteloso y hermético cuando lo desea. No quiero ni imaginar las historias que podría contar este hombre sobre sus famosos clientes si le apeteciese, pero es comprensible que mida sus palabras cuando habla de según qué personajes. Por sus locales han pasado todos los colosos del Rock, desde Janis Joplin, John Lennon y los Doors, hasta Mötley Crüe, Van Halen y Guns N’Roses. Aunque, curiosamente, la banda favorita de Mario es… ¡Chicago! ¿Por qué?, porque en sus propias palabras: “Son chicos que realmente pueden tocar sus instrumentos y saben leer partituras musicales” (?). ¡Así es Mario!, ha tenido a todos nuestros héroes tocando en sus clubs y tomando copas en sus barras de bar, pero la banda que realmente ha tocado su fibra sensible a lo largo de todos estos años ha sido Chicago.
Durante la entrevista, Mario contó algunas historias sobre Janis Joplin, Jim Morrison, Mick Jagger (Mick celebró en 1972 su fiesta de cumpleaños en el Rainbow), Led Zeppelin, Guns N’Roses (a quienes afirmó haber tenido que expulsar tres veces del Rainbow en los inicios de su carrera, por no saber comportarse) y demás, y al finalizar la charla, comentó que las próximas veces que quisiésemos tickets gratis para alguno de su clubs, no dudásemos en pedírselos. Un tipo verdaderamente amigable.
Desde entonces he visitado el Rainbow en muchas ocasiones y siempre lo he pasado bien allí. Puede parecer un cliché rockero muy sobado, pero qué queréis que os diga, yo siempre me siento como en casa en ese lugar. No es recomendable visitar el Rainbow por la tarde, cuando en ocasiones cometen la atrocidad de quitar la música y encender la TV para que los clientes puedan ver partidos de beisbol o fútbol americano, pero por las noches es siempre un lugar muy acogedor para cualquiera que ame el Rock’n’Roll: luz tenue, buenas pizzas, fotos de muchas de nuestras bandas favoritas adornando las paredes, y la atracción extra del rockstar de turno que se deja caer por allí ocasionalmente. En una misma semana, por ejemplo, llegué a tropezarme dos veces con John Entwistle allí hace años… ¡John Entwistle!
Un aliciente especial del Rainbow es la zona de discoteca, donde puedes rockear los viernes y sábados por la noche, acompañado por lo mejor de cada familia: transexuales rockeros, nerds metalheads, tetudas sleazys… Una fauna encantadora que, aunque aparentemente no parezcan tener mucho en común unos con otros, alzarán sus cuernos al unísono cuando suene el riff inmortal de “Breaking The Law”. En esa pequeña discoteca se han vivido toda clase de escenas esperpénticas a lo largo de los tiempos, incluyendo alguna que otra pelea entre una borrachísima Anna Nicole Smith y estrellitas nu metaleras de tres al cuarto.
Sunset Strip es cada vez más pijo y agobiante, pero el bendito Rainbow se mantiene igual que siempre. Es un pequeño oasis en la decrépita escena de Los Angeles.
14 de Agosto 2005
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La recuerdo como una de las exhibiciones de guitarra más incendiarias que he presenciado en mi vida. Sucedió en 1989, en un club de San Francisco, y el guitarrista en cuestión, Frank Marino, hizo cosas con su instrumento que nunca antes había tenido oportunidad de ver y escuchar. Ni Steve Vai, ni Joe Satriani, ni casi nadie me ha impresionado tanto con una guitarra como Marino aquella bendita noche.
Fue un bonito viaje, pero un poco pobre en cuestión de conciertos, un día antes por ejemplo había visto a Dennis Quaid en otro club de SF ofreciendo un show mediocre, y sin embargo llenó la sala, porque acababa de estrenarse la película “Great Balls Of Fire” y la expectación que levantaba cualquier cosa que hiciese Quaid era enorme.
Muy distinto era el caso de Frank Marino, una figura del pasado, un músico que ya ni siquiera tocaba en Europa casi nunca, pero que sin embargo conservaba una buena base de fans en América. Yo había seguido más su etapa con Mahogany Rush que su carrera en solitario, era fan especialmente del disco de Mahogany “What’s Next”, pero tenía muchas ganas de ver uno de sus shows. En aquellos años, Marino era como Rick Derringer o Pat Travers, alguien a quien sabías que sólo podrías ver si viajabas a USA. Así pues, era una oportunidad importante.
Y bien, esperaba presenciar un buen show, pero ni mucho menos cruzó por mi mente que pudiese llegar a ser una de mis actuaciones favoritas de aquellos años. Frank apareció con su banda, conectó su guitarra y no nos permitió ni pestañear durante dos largas horas. El repertorio fue el típico de aquella época: clásicos de Mahogany como mi favorito “You Got Livin’”, alguna versión como “Purple Haze” de Hendrix o ”Roadhouse Blues” de los Doors, y material de sus discos en solitario, pero lo importante aquella noche no fue el set-list, sino esos solos y desarrollos instrumentales eternos, agotadores, maravillosos, hipnóticos, interminables… Aunque no haya relación a nivel musical, era como ver a un Coltrane o a un Charlie Parker perdiéndose en improvisaciones enloquecidas que no parecían tener final. Recuerdo que cada vez que lograba apartar la mirada de los dedos de Frank, me fijaba en los rostros de los tipos que me acompañaban en las primeras filas y parecían tan asombrados como yo. No soy un gran fan de los shows de guitarristas virtuosos, pero aquella noche lloré. El sentimiento que extrajo Frank Marino de su guitarra fue tan conmovedor, que sólo un cadáver podría haber permanecido impasible ante semejante actuación.
Han pasado muchos años desde entonces y Frank Marino ya no es el que era. Todavía puede hacer lo que le quiera con su guitarra, pero parece empeñado en matar de asco a sus antiguos fans con aburridísimas sesiones de Jazz Fusion. Su último disco en directo, sin ir más lejos, es un monumental coñazo, pero siempre nos quedarán sus álbumes clásicos.
11 de Agosto 2005
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Han pasado varias semanas desde que escribí el No Me Judas dedicado a Yukio Mishima que podéis leer en el Popu de este mes, y la verdad es que todavía no he podido quitarme al amigo Yukio de la cabeza. Es lo que siempre sucede cuando te obsesionas más de la cuenta con un sujeto como él y decides releer textos suyos de los que no conservabas un recuerdo especialmente bueno.
Mishima fue el escritor japonés más brillante de su generación, eso es un hecho, pero su fijación con todo aquello que fuese mórbido y su retorcida visión de la vida, podía ser cargante en ocasiones.
Menudo tipo… Tan extremo, tan contradictorio. Personalmente, siempre me hizo gracia pensar en los aspectos más banales de su vida. Alguien como él, con esa capacidad para crear verdaderas obras maestras, y con una personalidad tan compleja, es curioso que se entregase de un modo tan excesivo a cultivar sus músculos, por ejemplo. Parece ser que descubrió el mundo del “body building” en un viaje que hizo a Estados Unidos en el verano de 1955. Vio un tontísimo anuncio en el que aparecía un sujeto musculoso, junto a un slogan que rezaba “You too can have a body like this”, y se tomó la frasecita demasiado al pie de la letra, hasta el punto de fichar a un entrenador personal la misma semana en que regresó a Tokyo! Lo cachondo del caso es que, a pesar de entrenar día y noche como un verdadero psycho durante años, jamás logró ensanchar su torso, porque al parecer había empezado a practicar culturismo demasiado tarde.
Otro aspecto gracioso de la vida de Mishima era su ambigüedad sexual. Un amigo suyo comentaría años más tarde que, en una ocasión, mientras visitaba New York, Yukio le pidió directamente que le recomendase lugares de ambiente gay. El escritor no bromeaba, realmente deseaba sexo casual con cualquier extraño, pero su amigo no le tomó en serio y aparentemente Yukio volvió a Tokyo sin hacer realidad sus fantasías.
¿Llegó Mishima a explorar su naturaleza bisexual?, lo más probable es que sí. De hecho, su mano derecha en su pequeño ejército Tatenokai, el soldado imberbe Masakatsu Morita, que murió junto a él en aquel fatídico 25 de Noviembre de 1970, se rumorea que podía ser su amante.
Otra de las grandes fijaciones en la vida de Mishima, además de la muerte, el amor por Japón, el culturismo o sus escarceos gays, fue el dichoso premio Nobel, esa era su mayor ambición profesional. En varias ocasiones, Mishima se autoconvenció de que el Nobel ya era suyo y seguidamente sufrió terribles decepciones. Una vez, incluso hizo que un viaje de regreso a Japón coincidiese con la entrega del Nobel, convencido de que él sería el elegido y toda la prensa iría a recibirle al aeropuerto, pero de nuevo fue ignorado.
Quién sabe, quizá esos delirios de grandeza le empujaron, en cierto modo, a acabar con su vida de un modo tan brutal. De hecho, alguien le dijo en cierta ocasión que la única solución a su carrera literaria era el suicidio, y Yukio se tomó esas palabras muy en serio. Además, el suicidio no sólo le permitiría abandonar este mundo en un gran momento de su carrera (justo el día en que finalizó su obra más ambiciosa), sino que incluso le daría un cierto placer sexual. A menudo comentó que el suicidio le parecía un acto muy erótico.
Los detalles de todo lo acontecido aquel 25 de Noviembre de 1970, siempre me han fascinado. Imaginad la sangre fría que hay que tener para practicarse el hara-kiri, una de las muertes más dolorosas que existen; como bien sabéis, no se trata sólo de clavar la daga en el torso, también hay que removerla para destrozar las entrañas. Mishima taponó cuidadosamente su ano con algodón, para evitar defecar en el momento más crucial del proceso, y llevó su loca fantasía hasta el final: clavó la daga, la removió, y mientras agonizaba, Morita le decapitó con su espada.
En fin, es verano, hace sol ahí fuera y todos deberíamos estar en alguna playa escuchando a Van Halen, así que olvidemos a Mishima por unos días.
7 de Agosto 2005
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Su caso es parecido al de Bettie Page, pero a un nivel mucho más underground. No, no hay docenas de canales televisivos, periódicos y revistas tratando de averiguar el paradero actual de Chesty Morgan, pero al igual que sucedió con Bettie, la voluptuosa Chesty desapareció cuando todavía se encontraba en el punto más álgido de su carrera y nunca más supimos nada de ella. Y, sí, Bettie volvió a dar señales de vida hace unos años, y finalmente cometió el error de dejarse fotografiar de nuevo, pero Chesty permanece en el olvido.
Cada vez que he visto sus películas “Deadly Weapons” y “Double Agent ‘73”, me he preguntado qué aspecto debe tener Chesty hoy en día y qué ha sido de su vida. No deseo ver una foto actual de esta supermujer, no es necesario, pero sería interesante saber algo de ella después de tanto tiempo.
Una amiga mía, Misty, coincidió con ella en un bar de Canadá hace muchos años, y me contó que Chesty seguía conservando su físico imponente; de hecho, mi amiga se sintió tan intimidada en su presencia que ni siquiera tuvo valor de dirigirse a ella.
En fin, allá donde estés, Chesty, sigues siendo la agente de contraespionaje más sexy de la Tierra.
6 de Agosto 2005
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Nunca fue la clase de cantante que enamoraba a quinceañeras, es bastante obvio que entre Bret Michaels y él hubo siempre un abismo. A David Roach jamás le interesó creparse el pelo, ni pretendió nunca competir con tipos como Michaels o Jani Lane. Él y sus compañeros de Junkyard pertenecían a otro mundo. Tenían mucho en común con Guns N’Roses, eran uno de los grupos favoritos de Axl, y aparecían a menudo en revistas de Hard Rock y Heavy Metal como Circus, Hit Parader o Rock Scene, pero sería un error muy estúpido relacionar a una banda de estas características con Poison, Warrant y demás. No tengo nada en contra de esos grupos, de hecho me gustan todos ellos, pero comparar a Warrant con Junkyard sería como comparar a Pat Boone con Jerry Lee Lewis. Y, sin embargo, cuando el Grunge acabó con los grupos de Metal Pop, también barrió de la esfera terrestre a bandas tan rockeras y genuínas como Junkyard.
En los años posteriores a la triste disolución de Junkyard, me pregunté a menudo qué habría sucedido con estos tipos. Sí, sabía que Brian Baker estaba perdiendo el tiempo con el coñazo de Bad Religion, pero ¿qué diablos estaban haciendo tipos como David Roach o Chris Gates? Y por fin, al cabo de varios años, dieron señales de vida publicando aquel excelente álbum en directo grabado en su primera gira (“Shut Up, We’re Trying To Practice!”), y concediendo alguna entrevista.
En el 2000 viajé a Los Angeles con un colega redactor del Popu, Oriol Sibila, y uno de los primeros tipos a los que llamamos para salir a tomar unas cervezas fue precisamente David Roach. No le conocíamos personalmente, pero teníamos su teléfono y realmente nos excitaba la idea de pasar una noche recorriendo bares angelinos con él.
Nunca olvidaré nuestra primera conversación telefónica, David no entendía por qué motivo deseábamos conocerle. Habían pasado tantos años desde los días en que Junkyard eran una de las grandes promesas de la escena de L.A., que David no podía comprender que dos fans españoles tuviesen interés en su persona, pero para nosotros David Roach seguía siendo uno de los tipos más cool de la historia del Rock. Teniendo en cuenta cómo funcionan las cosas hoy en día, el grado de éxito que tiene un artista desde luego no tiene relación alguna con su talento. Verdaderos incompetentes venden millones de discos, mientras que artistas reales que merecerían llenar estadios ni siquiera logran un contrato discográfico. David Roach sigue siendo uno de los frontmen más intensos del Rock, una verdadera fiera escénica, que además grabó con Junkyard dos de los mejores discos hard rockeros de finales de los 80 y principios de los 90, “Junkyard” y ”Sixes Sevens and Nines”. En una época, fue uno de los Reyes de la noche angelina, y, sí, ahora parece un tipo normal (sólo lo parece, no os engañéis), pero unicamente necesita un escenario y a sus colegas de Junkyard para brindarte la mejor noche rockera de tu vida, como pudimos comprobar años después en el festival Serie Z.
Bien, volviendo a aquella noche, David se mostró bastante sorprendido con mi llamada, pero accedió a quedar con nosotros en un bar cerca de su casa. “Esta noche voy a ver basket en un bar de Hollywood Boulevard, si queréis podemos reunirnos allí”. No tuvo que decirnos nada más. Un par de horas después salimos de nuestro hotel con el riff del tema “Hollywood” de Junkyard en nuestras cabezas, en dirección al citado bar.
Una vez allí, David nos esperaba solo en una mesa. Desde el primer momento nos impactó su actitud extremadamente humilde. Le dije que Junkyard era una de mis bandas favoritas de la historia y que él siempre me pareció uno de los vocalistas con más talento de Los Angeles, y David se limitó a agradecer mis comentarios con cierta incomodidad. Era obvio que no le apetecía hablar de sí mismo. No estaba atravesando una de las etapas más felices de su vida, se sentía bastante disgustado con su actual situación personal, al verse obligado a trabajar en algo que no le gustaba y haber abandonado por completo la música, y no sentía grandes deseos de recordar “the good ol’ days”.
Sin embargo, tan pronto como empezamos a charlar de otros temas, David pareció sentirse muy cómodo con nosotros. Al cabo de un rato se sumó a la fiesta un colega de David, y hablamos un poco de música. El amigo de David era también muy cool, pero no conectábamos al 100% en cuestión de gustos. Empezó a elogiar a Bad Religion, y le dije inmediatamente que jamás me atrajo ese grupo. No entendía mi postura, en su opinión Bad Religion era una banda clásica, pero David se lo aclaró con una simple frase: “You have to understand, these guys are hard rockers”. Y era cierto, estábamos allí para hablar de Junkyard, GN’R, Skynyrd, Stones, Dolls, Johnny Thunders… cualquier cosa menos pseudo punk melódico. Su amigo lo entendió y pedimos otra ronda de cervezas.
Pasó alrededor de una hora, y nos fuimos con David a comer unas hamburguesas. Se había hecho tarde y esa era la única opción posible.
Durante la cena charlamos un poco de hip hop. David recordó los días en que N.W.A. estaban arrasando en L.A., cuando sus amigos hard rockeros se negaban a admitir que esa banda era puro Rock’n’Roll, aunque rapeasen en lugar de tocar guitarras. “Se lo dije una y otra vez: ‘Prestadles un poco de atención’, pero mis colegas no podían aceptar que un grupo rap tuviese algo que ver con el Rock”. Para alguien como David, acostumbrado a pasearse por Compton como si fuese su casa, N.W.A. era una banda con la que podía identificarse. David siempre fue “working class”, y conectaba bastante más con el espíritu combativo de N.W.A. que con la actitud glamurosa de Poison.
En un momento especialmente estremecedor, David se abrió por completo y nos contó lo duro que fue el período inmediatamente posterior a la separación de Junkyard. En un mismo año, David se quedó sin grupo, perdió a su madre, y recibió una paliza de manos de un gang callejero en Hollywood Boulevard. Una desafortunada noche, David salía de un bar de Hollywood, después de haber tomado unas cervezas, y alguien se le acercó por detrás y le dijo en voz baja: “The crips”. Eso fue lo último que oyó, justo antes de recibir una lluvia de golpes. Como resultado de esa paliza, David perdió sus dientes y le rompieron también los huesos de la cara. Al parecer, los jóvenes pandilleros que desean convertirse en “crips”, deben llevar a cabo ese “rutinario” rito de iniciación. Tras contarnos la escalofriante historia, David se sacó una hilera de dientes postizos.
De la hamburguesería nos trasladamos a un club rockero, creo recordar que era el Dragonfly. En el coche sonó ”Tumbling Dice” de los Stones, y David nos comentó que sacaron el título de “Sixes Sevens and Nines” justo de una de las frases de la canción; una bonita coincidencia.
Aparcamos cerca del club, y mientras caminábamos por la calle, David recordó con melancolía los días en que al pasear por esa misma zona de noche, los porteros de cada club le gritaban: “Hey, Roach, entra a tomarte unas copas!”. Era una de las estrellas de la escena angelina y tenía vía libre en cualquier club. Mientras David se refería a esa etapa de su vida como algo que ya había quedado atrás para él, con una cierta amargura, como si debiese resignarse a no volver a pisar un escenario nunca más, me costaba entender su actitud. OK, Junkyard no serían nunca más “the next big thing”, pero podían volver a actuar de vez en cuando e incluso grabar un nuevo disco. David tenía una visión muy pesimista de su carrera musical. “Sí, hemos hecho alguna entrevista, pero Junkyard ya no existe como grupo; es el pasado”. Entramos en el Dragonfly, un grupo estaba tocando y David comentó: “Maldita sea, ¡cómo añoro el escenario! Quizá debería reunir de nuevo a mi banda Los Borrachos y hacer algo”.
Fue una noche muy especial, y nos sentimos honrados por haber tenido la oportunidad de conocer a un tipo tan real, tan genuíno.
Meses después, en el siguiente viaje que hice a L.A., traté de contactar con David, pero nadie contestaba nunca en su casa. Cuando alguien cogió por fin el teléfono, era ya mi último día en la ciudad, aunque no había perdido la esperanza de ver a David para charlar un rato y tomarnos unas cervezas. Quien contestó fue su mujer: “David vendrá luego, pero esta mañana le vi cargando el coche con su caña de pescar y sus cebos, así que me temo que planea irse unos días al campo”. La noche que nos conocimos, David me confesó que lo único bueno que le había sucedido en estos últimos años, había sido conocer a su mujer. Sin embargo, este hombre jamás perderá su espíritu de lobo solitario y, horas después, él mismo me confirmó que esa misma noche se iba de la ciudad, para pasar un par de días pescando en un río, alejado de la civilización. “¿Quieres venirte conmigo?”, preguntó David. “Podemos pasar un par de días en la montaña, charlando y pescando”. Dios, qué desastre, pocas veces me ha dolido tanto rechazar una invitación. No he cogido una caña de pescar en mi vida, pero la idea de pasar dos días con un tipo tan entrañable como David Roach, pescando y charlando durante horas y horas, era muy excitante para mí. Por desgracia, mi vuelo hacia España salía a la mañana siguiente, así que tuve que rechazar la oferta.
Posteriormente, traté de quedar con David en diferentes viajes, pero nunca fue posible. Se había trasladado a trabajar a un restaurante en alguna localidad a las afueras de L.A. y no había manera de contactar con él. David es un excelente cocinero, y uno de sus sueños es montar algún día un restaurante propio.
Y bien, pasó el tiempo y… Junkyard tocaron en España! La actuación de esta banda en el festival Serie Z fue una de las más emotivas de mi vida. David Roach salió a matar aquella noche y, tanto él como Chris Gates y compañía, dieron una buena lección de cómo rockear sobre un escenario. Sólo un festival tan especial como Serie Z podía devolver a la vida a Junkyard, la verdad es que todavía siento escalofríos cuando recuerdo ese histórico show. Allí tuve oportunidad de charlar un rato con David y fue grande verle reinar de nuevo sobre un escenario.
Mientras esperamos a que este hombre se decida de una vez por todas a encarrilar su carrera, podemos lucir con orgullo la emblemática T-shirt que diseñó la banda para celebrar su histórica actuación en Serie Z, y escuchar esos dos fantásticos discos para los que no parece haber pasado el tiempo.
4 de Agosto 2005
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Sólo tuve una oportunidad de ver a Wendy O. Williams en directo, y fue una experiencia decepcionante, pero como suele suceder en casos así, la recuerdo con mucho cariño. Fue en 1988, en NYC, y para entonces ya llevaba siete años siguiendo las andanzas de Wendy, concretamente desde que leí un excelente artículo de Daniel D’Almeida en el Popu en 1981.
En la primera mitad de los 80, Wendy O. era mi sex symbol favorita del Rock junto a Debbie Harry y Joan Jett. No había nadie como Wendy, era una fuerza de la naturaleza, la mujer más salvaje del Rock’n’Roll. Como ya he comentado en infinidad de ocasiones en el Popu, el disco de Plasmatics que realmente me aplastó fue “Coup D’Etat”; nunca antes había escuchado nada igual. Esa apabullante muralla de sonido metálica, esa agresión absolutamente Punk Rock… Indescriptible.
Muchos fans consideran que su mejor disco es “New Hope For The Wretched”, mientras que “Coup D’Etat” les parece un álbum demasiado “heavy”, yo sin embargo me convertí en fan de su música el día que escuché ”Coup D’Etat” por primera vez, y ese es, para mi gusto, el mejor disco que grabó Wendy en su carrera, junto al Lp en solitario “WOW”.
No llegué a ver a Wendy en las giras de “Coup D’Etat” o “WOW”. Mi única oportunidad se presentó en el tour de su disco más flojo, “Maggots: The Record”, en el club neoyorquino The Ritz, un año antes de que Guns N’Roses grabasen allí mismo el mejor concierto televisado de la historia del Rock.
Wendy compartía cartel con varias bandas femeninas, entre quienes figuraban nada menos que Cycle Sluts From Hell. El disco de Cycle Sluts From Hell todavía no se había publicado y no sabía nada de ellas, pero me gustaron bastante. Cantaron temas como “By The Balls” o ”I Wish You Were a Beer”, y pusieron calientes a todos los tipos de la sala. Curiosa banda: no tocaban ni un sólo instrumento, se limitaban a cantar apoyadas por un grupo de acompañamiento, pero tenían un enorme encanto en directo.
A última hora de la noche, tras las actuaciones de cuatro bandas, Wendy salió por fin a escena, y mi sueño se cumplió. No era la Wendy O. de los días de “Coup D’Etat”, hizo un show demasiado histérico, cantó algunos temas muy flojos (incluyendo algún desafortunado rap) además de sus esperados clásicos, la banda no estuvo a la altura de las circunstancias… y en general fue una actuación un poco desangelada, pero yo me sentí feliz de todas formas, porque estaba respirando el mismo aire que Wendy O. Williams.
Un detalle que recuerdo de ese concierto fue la agresividad extrema del público neoyorquino. A media actuación, dos gorilas de seguridad desarmaron a un tipo, que amenazaba a la gente con una llave inglesa; también hubo varias peleas entre los punk rockers asistentes… En fin, justo lo que uno podía esperar en un concierto de Wendy O.
Recientemente, mientras releía el libro de Mötley Crüe “The Dirt”, volví a ver la foto de Vince Neil sosteniendo con sus manos la cabeza de un maniquí que simulaba ser Wendy O., en uno de los primeros shows de los Crüe. Nunca veremos a ninguna estrella consagrada o a ningún medio masivo rindiendo tributo a Wendy, pero por lo menos es bonito comprobar que los tipos de Mötley Crüe eran fans de Wendy O. en su primerísima época.
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