En el Popu de Marzo habrá algo relacionado con esto…
Más o menos.
Cada vez escucho más el último disco de Band of Skulls. Se titula “Sweet sour” y desde la primera escucha me gustó, pero cuando comienzas a meterte en él es a partir de la tercera vez que lo haces sonar. La fórmula es sencilla: Riffs a lo Jimmy Page, melodías de rock alternativo y una producción de muy buen sonido, espartana aunque el sonido parece pacientemente seleccionado. Arreglos justos pero canciones fibrosas.
Estos ingleses son uno de esos tríos que explotan bien sus posibilidades. Esas melodías entre el guitarrista Russel Marsden y la bajista Emma Richardson son irresistibles, chicle melódico, azúcar entre distorsión. A ratos diría que son una fusión entre Led Zeppelin y The Pixies. Si decidís meterle una escucha a “Sweet sour”, lo mejor será que un lugar de una sean tres y espaciadas. Dejad que os enganche.
Ahora que cierran tantas webs gratuitas de alojamiento de archivos, cabría meditar sobre una de las grandes ventajas que supone(¿suponía?) Internet y que quizá esté a punto de desaparecer para siempre. Me refiero a la descarga gratuita de bootlegs. No os voy a descubrir a ninguno ni ninguna la alegría que supone un buen pirata. Gracias a maravillosas grabaciones de mesa de sonido -o rescatadas de emisiones radiofónicas e incluso de audiencia para los más fanáticos- todos los fans hemos podido cubrir huecos de nuestra discografía y disfrutar de giras enlatadas que el grupo o solista no había capturado en un live album. Hay una cultura alrededor de los piratas.
Antiguamente, los que no nos conformábamos con lanzamientos oficiales acudíamos a pequeñas tiendas habitualmente surtidas de bootlegs donde había que pagar una cantidad exagerada por un producto del que el artista no se beneficiaba economicamente. Algunos de los piratas eran ediciones cuidadísimas en vinilo que casi podían justificar su precio, pero en el caso del CD cualquier atisbo de buen artwork era casi impensable. Y pagábamos gustosos, nadie nos obligaba. Sin embargo, gracias a internet ese mercado negro voló por los aires. De pronto miles de foros y de webs comenzaban a alojar de forma gratuita ese codiciado material. Los bootlegs se democratizaban, los conciertos corrían de ordenador a ordenador. El gozo era absoluto.
Aquel que descarga un concierto pirata es el mismo que paga por la discografía original de su músico favorito, incluso seguramente tenga más de una edición de algunos de sus discos. Es decir, no es una amenaza para los ingresos del artista, siempre estará listo para desembolsar por el nuevo lanzamiento.
Ahora esa época termina. Es lógico que discos originales y material inédito de estudio (outtakes, b-sides) sea protegido, pero cerrar el grifo de grabaciones en directo no oficiales es ridículo. Los cañonazos han matado a las moscas y han derribado muros.
Black Sabbath sólo harán una actuación este verano y será en Inglaterra. Tony Iommi se recupera, lo cual es genial. Para cubrir las fechas que la band atenía contratadas se ha ofrecido un interesante paquete a los promotores: Ozzy & Friends. Y eso es lo que veremos en el Azkena de este año, al cantante en compañía de Zakk Wylde, Geezer Butler -para un mini set dedicado a Sabbath- y Slash en algunas de las fechas. Se dice que habrá más amigos.
Lo cierto es que tengo ganas de ver ese espectáculo sobre el escenario, deseo resarcirme del malísimo concierto que Ozzy dio el año pasado también en Vitoria. Por lo pronto ahí están Zakk y Geezer aportando empaque. Esto pinta bien.
Iron Maiden son una banda que sabe lo que hay que hacer. Alternar fuertes apuestas por sus discos actuales con tours nostálgicos es una fórmula perfecta para seguir siendo relevantes y satisfacer a todos sus seguidores. De todos modos, otro día hablaré de esa fantástica segunda juventud que viven desde que Bruce Dickinson y Adrian Smith regresaron en el 99, porque lo que hoy nos ocupa es un nuevo tour denominado “Maiden England” (como el vídeo en directo del 88) en el que se basaran en la gira de “Seventh son of a seventh son”. ¡¡Guau!! ¡¡Fantástico!!
La girar recorrerá USA durante este verano y espero que la lleven a Europa. Me encantaría ver eso. Dickinson ha comentado que recuperarán dos tercios del repertorio del “Seventh tour of a seventh tour”, incluyendo temas que hace mucho no tocan, lo cual nos conduce a “Killers”, “Infinite dreams”, “The clairvoyant”, “Still life”… Creo que pronto dedico post a “Seventh son of a seventh son”, uno de mis álbumes favoritos de Maiden.
Ayer murió Enrique Sierra, uno de los mejores músicos que haya existido en España. Atrevido, original, carismático… Nunca le llegué a conocer, sólo pude contactar con él mediante facebook. Siempre respondía a mis preguntas con amabilidad y generosidad. Y yo alucinaba al contemplar como un grande como él me dedicaba tiempo. Ahí estaba yo, ¡preguntándo le cosas a Enrique Sierra! El mismo hombre que me había hecho vibrar con su guitarra, el que me enseñó el concepto de rock sofisticado, ¡me contestaba!
Por aquella época yo escribía en Efe Eme y pude hacerle llegar uno de mis textos en el que reivindicaba a Klub, su proyecto musical de mediados de los 90. Le gustó, algo que me hizo muy feliz, aunque seguro que no tan feliz como me hizo él a mí con su enorme arte.
Su música queda y su inmejorable recuerdo también. Haced sonar a Radio Futura hoy, haced sonar a Enrique. Nunca le olvidéis.
Bueno, ya es hora de comentar “A different kind of truth”. ¿Y qué puedo decir? Es un disco espectacular. Es más, creo que se puede situar tranquilamente al lado de los primeros álbumes del grupo, ¡en absoluto desentona al lado de “Women and children first” o “1984”! ¿Una exageración? No. Para mí está clarísimo. Los que no son los mismos son los tiempos que corren, los que no somos los mismos somos nosotros, pero cada canción de “A different kind of truth” podría formar parte del catálogo clásico y nadie se daría cuenta de no saberlo.
Es difícil escoger favoritas, todos los temas están a un nivel muy alto pero creo que lo mejor es el gran estado de forma en que se encuentran David Lee Roth y los hermanos Van Halen, los tres están al máximo de energía. David ha vuelto a firmar melodías clásicas, Eddie se columpia por las seis cuerdas como en su mejor época y ¿qué me decís de Alex Van Halen? El batería ha vuelto a demostrar una vez más que es poseedor de un sonido único, algo de lo que muy pocos pueden alardear. No sé si os habéis fijado que el sonido de la batería de Van Halen es un sonido muy inteligente, lleno de color y detalles, pero muy pensado y meditado.
La edición de lujo con DVD no está mal, por cierto. Tres temas acústicos en formato audiovisual para que pensemos lo bien que habrían estado cinco temas más. Nunca imaginé “Panama” con guitarra acústica y lo cierto es que suena fantástica.
Odio que David Lee Roth no empuñe el micrófono pero hay que reconocer que maneja el lenguaje corporal como nadie y que se ha reinventado como frontman. Su performance es magnífica, aunque ya sabéis, añoro el micro.
Os dejo un vídeo multi-cam de muy buena calidad.
Cuando hablo de David Bowie nunca soy objetivo. Es junto a Dylan, Nick Cave y un par de nombres más el sustento de mi educación musical. Siempre que me dan a elegir entre mis discos favoritos de todos los tiempos “Station to station” siempre está ahí. Hace un año y pico se reedito en una caja de lujo a la que aún no he exprimido todo su jugo. ¿La razón? ¡¡Me sé ese disco de memoria!! Aún no he tenido ganas de meterme a fondo con las múltiples mezclas que la caja contiene. Eso sí, para el doble en directo si hice hueco.
“Station to station” (la canción) debe ser uno de mis temas favoritos del universo. Diez minutos de gloria en la tierra. Esa letra enigmática influida por la cábala, el perfecto canto de Bowie, ¡¡y esas tres partes que dan forma a la canción!! ¡¡El hermosísimo piano de Roy Bittan !! ¡¡Y mientras el camaleón tocando el cielo!! Claro, no puedo hacer de menos al resto de las canciones. “TVC15″ siempre me pareció muy infravalorada, en directo era potentísima y en el tour de greatest hits de 1990 David y la banda realizaban una versión memorable. ¿Y qué decir de la perfecta mezcla funky soul de “Golden years”? ¿Y de la belleza poética de “Word on a wing”? ¡Y el poder funky de “Stay”! Además, la conclusión con “Wild is the wind” es tan especial…