
Bernie Arieff, 1928-2009.
Hoy entierran a mi tío Bernie, en el mismo cementerio donde yo, junto a varios tíos en trajes negros, cargué con el ataúd de mi tío Bobby hace un mes.
Recuerdo que, al entrar en el cementerio, pasamos por la lápida de la mujer de Bernie. En ese momento, Bernie estaba en urgencias en el hospital, perdiendo el funeral de su hermano por una “pulmonía” persistente. Recuerdo lo mal que sentía por el pobre Bernie, que había llegado desde Florida para despedirse de su hermano, y ni siquiera podría asistir su funeral. No teníamos ni idea de que era cáncer, ni que él llegaría a ese cementerio un mes después, bajo distintas circunstancias.
Agradezco los comentarios de pésame por la(s) muerte(s) de mi(s) tío(s). Varios han dicho, como consuelo, que este año acaba pronto, que podré dejarlo atrás.
Es curioso, pero de verdad, no veo nada mal este año. Definitivamente he pasado por mucha tristeza y muchas lágrimas. Pero tengo que reconocer que, hasta que llegó este año, nunca tuve que aguantar la muerte de nadie cercano a mí, con la excepción de mi abuela (y ella se murió con 95 años). Los otros tres abuelos míos ya se habían muerto cuando llegué a este mundo. He tenido la suerte (?) de poder vivir tantos años con la ilusión de que la vida dura mucho tiempo, y que la muerte llega cuando somos viejos y estamos listos para ella.
La muerte está a nuestro lado constantemente, y es sólo una ilusión que somos los dueños de nuestras vidas. La vida es una hipoteca que el banco nos retira en cualquier momento, muchas veces sin ningún aviso. Pero la mayoría de nosotros no somos capaces de vivir con ese reconocimiento porque es inaguantable. Vivimos en una casa prestada, convencidos de que somos los propietarios, y eso hace más feliz la vida, pensando que tenemos control… porque queremos sentirnos así, necesitamos sentirnos así. Es la condición humana.
En fin: a veces, sólo con la muerte de tus seres queridos puedes aprender a apreciarles — si tienes tanta suerte. Por ejemplo, apenas conocí a mi tío Bernie. Vengo de una familia muy bélica que siempre se peleaba uno con el otro, este no hablaba con ese por algo que dijo el otro en el año 1962… En el caso de mi tío Bernie, por motivos que no conozco, pasaron 20 años sin saber nada de él.
Pero cuando se puso enfermo, aprendí cosas bonitas de él: de su historia, de sus seres queridos, de su vida cotidiana, de su personalidad. No bastantes para conocerle bien, pero cosas que cuentan. Por ejemplo, que él tenía el hábito, al presentarse a alguien, decir, “Hola, soy Bernie. Tengo 81 años.” O que él tenía una novia, que le quería mucho. O que, durante sus días finales, encantaba a todas las enfermeras que le cuidaban. Antes era una sombra. Ahora es una persona.
Entonces, sí, este año acaba pronto. ¿Y qué? La muerte estará allí siempre. Hay que aprovecharnos de su presencia para vivir mejor, con más aprecio y felicidad.
Realmente, en vez de cabrearnos cuando la muerte nos quita a nuestros seres queridos, deberíamos estar agradecidos al Mago que nos permite vivir la mayoría de nuestras vidas en un estado de sueño, dentro de una ilusión.

Bonita metáfora, la vida como una casa prestada de la que nos creemos los dueños. Está bien que sea así, pero también es bueno ser consciente de vez en cuando de que la vida vale tanto porque se acaba algún día. Un beso
Cito al gran Bill Hicks:
“El mundo es como un viaje en un parque de diversiones, y cuando eliges montarte en él piensas que es real, porque así de poderosas son nuestras mentes, y el viaje va y viene, y da vueltas y vueltas, y tiene emociones y escalofríos, y es muy colorido, y es ruidoso y es divertido, por un rato. Algunas personas han estado viajando por mucho tiempo y se empiezan a preguntar, ¿es esto real? ¿o es solo un viaje? y otra gente ha recordado, y ellos vienen a nosotros, y nos dicen: Ey, no te preocupes, no tengas miedo, nunca, porque esto es sólo un paseo.
Joder, no sé que decir. Porque ahora no se trata de darte el pésame como una expresión formal queriendo “acompañarte” en ese momento. Ahora nos pides, que realmente estemos contigo en la muerte (de tus seres queridos) para poder celebrar la vida. Más allá de la casa prestada, más allá del Mago, nos estás pidiendo que estemos “ahí” contigo.
Según me hago mayor, cada vez quiero dar menos consuelo a nadie, ano ser que me lo pida explicitamente, pero es más sencillo enviarte abrazos, o dártelos cuando te vea que saber estar “ahí”. Porque no es fácil. Porque tu dolor nos escuece y “consolándote” nos protegemos a nosotros mismos.
Lo poco que puedo hacer es decirte que te seguiré leyendo, asistindo a algún AK, y también a CSFTET, es la única manera que se me ocurre de estar “ahí” contigo, Rachel.
Besos
Gracias, L’Esbarzer.
Always looking on the bright side of life. O algo así, ¿verdad?
Ha sido un año duro, con distintos motivos para sentirlo así, pero siempre recordaré 2009 como el año en que conocí a gente memorable. No sé, personas como vosotros dos, que parece que hayáis estado aquí toda la vida.
Igualmente, Enric. Un abrazo.