Archives

Categories

Entrevista: Veronica Hart

“Yo nunca tuve que follar con nadie para conseguir un trabajo. Pero conozco a muchos productores de cine para adultos a quienes no les importa recibir una mamada antes de dar un papel. Hay chusma en todos los negocios.”

 

Jane Hamilton (Veronica Hart) es uno de los grandes iconos de la historia del porno, una de las estrellas definitivas de la era dorada del cine para adultos. Conocida en aquellos años como Veronica Hart, rodó films legendarios como “Amanda By Night” o ”Roommates”, y muchos años después inspiraría a Paul Thomas Anderson a la hora de crear el personaje de Amber Waves en “Boogie Nights”. En la actualidad, Jane Hamilton es una de las cineastas más prestigiosas del porno, y entre otros muchos proyectos, dirigió los films de retorno de Ginger Lynn y Marilyn Chambers. A lo largo de una entrevista que duró tres horas, Jane le contó a Rachel Arieff docenas de anécdotas de su brillante trayectoria.

___________________________________________

¿Cómo ha sido este año para ti?

Veronica Hart: “Ha sido un año realmente extraño, pero al mismo tiempo ha sido muy bueno. Finalicé una larga relación el año pasado, y el modo en que terminó fue devastador. Estaba destrozada por cómo acabó todo. Pero mi marido regresó conmigo, a pesar de que nos habíamos separado. Él tenía cáncer terminal, y a causa de ello volvió a casa y eso nos permitió pasar juntos un tiempo que fue maravilloso y lleno de amor. Fue una bendición poder pasar tiempo con él, cuidarle, y llegar a un estado curativo de amor y comprensión. Dios, fue maravilloso. Pero murió en Junio, así que ha sido realmente duro. Ahora tengo una maravillosa relación, me siento afortunada. No sé si habrás oído hablar de él. Es un actor que se llama Timothy Bottoms”.

Sí, sé quién es Timothy. (Timothy Bottoms co-protagonizó la legendaria película “The Last Picture Show”, y hace unos años hizo el papel principal de la brillante serie “That’s My Bush!”).

“Él no tiene actitud en plan Hollywood. Puede ser difícil a veces, pero no es un gilipollas. Ya sabes que la mayoría de actores pueden ser insufribles, pero él no es un actor normal. Él es un hombre, tiene una familia. Él es ranchero, de hecho está en su rancho ahora. Él ha sufrido tanto como yo. Recientemente se ha divorciado de su esposa, y la familia a la que tanto ha querido está lejos de él ahora. Así que está tratando de encajar esa pérdida también”.

¿Cómo os conocisteis?

“Yo produje un film de terror titulado ‘Parasomnia’. El director era Bill Malone. Él fue quien rodó el remake de ‘The House On Haunted Hill’. Trabajé con Timothy hace años. Él estaba casado… pero captó mi atención. Era un verdadero caballero. Me habló de su familia y demás, y yo pensé, ‘Qué tipo más agradable. Menudo caballero’. Y cuando vi la película terminada, pensé, ‘Vaya, es realmente bueno’. Porque gracias a él, la película es muy sólida. Es un excelente actor. Posteriormente, me enteré de que su matrimonio se había roto y estaba buscando una casa en L.A., y pensé: ‘Mmm…’ La siguiente vez que le vi, flirteé un poco con él, pero no se dio cuenta de que estaba flirteando. Nos vimos de nuevo en Screenfest y… Bueno, ya sabes, yo siempre soy Jane Hamilton, no llevo conmigo el personaje de Veronica Hart a menudo. Es una parte de mí, pero no la anuncio si no es apropiado, de modo que mucha gente con la que había trabajado en ese film no sabían que yo también soy Veronica. Soy Veronica y no me avergüenzo de ello. De hecho, estoy orgullosa de ello, pero si no es apropiado mostrar esa faceta mía, no lo hago”.    

¿Has tenido problemas alguna vez para separar ambas personalidades?, ¿hubo una época en que fue más difícil tratar con tus dos identidades?

“Probablemente necesité diez años después de que dejase de actuar en films para adultos, para darme cuenta de que yo soy Veronica. Ella es Jane. Jane es Veronica, y Veronica es Jane. Hay partes que desde luego son intercambiables entre las dos. Veronica es parte de mí, y una parte que quiero mucho. Quiero decir, siempre he sido muy abierta y muy sexual. Soy pacifista. Soy vegetariana desde hace 37 años. Y hay una parte de mí que realmente gira alrededor del amor y de amar. Cuando inicié este viaje hacia el cine para adultos, pensé, ‘Dios, espero que no termine siendo una de esas personas quemadas que odian el sexo’. Pero gracias a Dios no ha sucedido eso”.

Me gustaría que me hablaras un poco de “Boogie Nights”. ¿Es cierto que Paul Thomas Anderson basó en ti el personaje de Amber Waves que interpretaba Julianne Moore en la película?

“Creo que el personaje es un cruce entre Annette Haven y yo. Paul Thomas Anderson era fan mío, y lo que dijo, que fue maravilloso, fue que si me ofrecía otro papel en una de sus películas, no sería un papel de prostituta o de estrella porno. Porque considera que puedo interpretar, lo cual es genial”.

En “Boogie Nights” hiciste el papel de jueza, en el juicio de Amber Waves, y estuviste fantástica.

“¡Gracias! También hice el papel de asistente de dentista en la película ‘Magnolia’. Will Macy mira hacia arriba, y puedes verme a mí y a otra chica. Creo que mi nombre en los créditos dura más tiempo que mi rostro en el film, pero fue maravilloso que alguien como P.T., que estaba haciendo una película mainstream, no tuviese miedo de sacarme en ella”.

¿Cómo contactó contigo?

“Fue a través de Ron Jeremy. Ron estaba trabajando con él desde hacía tiempo. Creo que Ron Jeremy se dedicó a salir con él durante un año y medio. Le llevaba a sitios, le presentaba a gente, hablaba con él… Todos esos tipos vinieron al set de uno de mis films: Whalberg y algunos de los tipos que aparecerían en ‘Boogie Nights’, y pasaron el día allí, pasa saber cómo eran las cosas en un rodaje porno. Ellos tenían la idea de que, para nosotros, aquello era como estar todo el tiempo de fiesta. Y, bueno, aunque no hay nada de malo en divertirte mientras trabajas, lo cierto es que sigue siendo trabajo”.

¿Cuál es tu opinión de “Boogie Nights”?

“Aprecio que sea una película tan cool, y aprecio el hecho de que se molestasen en consultarnos. Habitualmente nadie nos consulta o se nos trata como víctimas. Hay mucho victimismo ahí (en el film), pero al mismo tiempo todo el mundo, absolutamente todo el mundo tomaba cocaína en aquellos años, no sólo la gente del porno. La gente de la música, del entertainment, abogados, doctores… toda la sociedad estaba tomando cocaína. Cuando ves esos programas de ‘Behind the Music’, por ejemplo, te cuentan que todas las bandas de aquella época estaban colocadas siempre. Todo el mundo tomaba cocaína”.

Dices que en “Boogie Nights” predomina el victimismo, pero no creo que muestren víctimas del sexo en la película. Más bien son víctimas de las drogas. El sexo no se muestra de un modo negativo.

“Sí. Pero mucha gente de nuestro negocio se sintió ofendida con la película porque mostraba mucha violencia. Y nuestro negocio no es violento. Realmente no es violento”.

¿Piensas que se inspiraron demasiado en los asesinatos de Wonderland? (La famosa matanza en la que se vio envuelto John Holmes)

“Sí. Y por ejemplo cuando al tipo le dan una paliza en aquella limousine… Nuestro negocio nunca se ha basado en la violencia. No gira alrededor de eso. El cine para adultos mainstream no tiene nada que ver con la violencia. Además hay anacronismos en el film. Hay errores, como por ejemplo el hecho de que rodasen en L.A. Nadie rodaba porno en L.A. en esa época, porque iba en contra de la ley”.

Eso es lo que Nina Hartley nos contó.

“Sí. Eso era antes de la ley Friedman. Todavía se nos consideraba prostitutas en esa época”.

¿Cuál es la ley Friedman?

“Es la ley que modificó la ley anterior. Hasta entonces, las actrices de cine adulto eran consideradas prostitutas. Aunque las dos partes que participaban recibían dinero a cambio, se consideraba prostitución. Hasta que no llegó la ley Friedman, no se consideró algo artístico y pasó a ser una actividad legal. Antes de eso sólo podíamos rodar en San Francisco, Marin County y New York. Probablemente también iba contra la ley allí, pero pasaban demasiadas cosas y no había problema. A no ser que corrieses desnuda por ahí, nadie se metía en tus asuntos. Si rodabas en L.A., sin embargo, te arrestaban. Si rodabas en Connecticut, te arrestaban también. Por ejemplo, en los guiones en lugar de referirse a una escena sexual como ‘sex scene’, escribían ‘commercial scene’, para evitar problemas. O si alguien te preguntaba qué hacías, tú respondías que rodabas películas de bajo presupuesto, o rodabas ‘anuncios’. Posteriormente, lo habitual era decir que hacías ‘music videos’. Pero jamás decías que estabas rodando ‘adult’. Hoy en día, sin embargo, cuando pido un permiso para rodar y me preguntan qué tipo de proyecto es, yo respondo: ‘adult’. Siempre hay riders en nuestros proyectos, en donde se especifica que nada de lo que hacemos puede ser visible o audible para el público. Mientras rodamos, no podemos dejar que se escuchen gemidos fuera del set rodaje, ni que se vea a nadie desnudo. Somos responsables y las autoridades nos adoran. Somos responsables de una quinta parte de las ganancias económicas que genera la industria cinematográfica en L.A.”.

¿Esa naturaleza underground de “outlaws” contribuyó a que existiese una mayor camaradería entre la gente del negocio en aquella época?

“Sí. Pero precisamente por eso nunca pudimos tener una unión que nos protegiese. Lo único que unió a la gente del negocio fue el miedo al SIDA. Fue la primera vez que en esta industria nos pusimos de acuerdo con respecto a algo. Por el hecho de ser ‘outlaws’ y de hacer cosas que la gente normal no hacía, era difícil que nos pusiésemos de acuerdo en nada. Hay pornografía que me parece aceptable, y hay pornografía que no me gusta nada”.

Ya que mencionas eso, me gustaría conocer tu opinión sobre un pedazo de mierda como Max Hardcore (pornógrafo especializado en rodar videos en donde abusa brutalmente de chicas que, en muchos casos, creen que han sido contratadas para hacer porno mainstream, y terminan siendo practicamente violadas ante las cámaras. Max Hardcore ha sido condenado recientemente a una pena carcelaria a causa de sus abusos).

(Larga pausa) “Bueno, lo primero que debo decirte es que estoy de acuerdo en que es un pedazo de mierda. Paul (Max Hardcore) es un tipo interesante, es muy intelectual y puede ser un gran conversador. Es una persona cool si no le conoces en el contexto de sus asquerosos videos. Paul probablemente era el típico sujeto que en la escuela quería salir con cheerleaders y quería ser popular, quería a la chica guapa de la escuela. O quizá fue un nerd que nunca tuvo ninguna oportunidad y fue humillado. Quizá alguna mujer le trató tan mal, que le dejó marcado de por vida, y desde entonces sólo puede pensar en humillar y destrozar a los demás. Han habido chicas que me han contado que cuando van a sus rodajes, lo primero que él les pregunta es: ‘¿Hay algo que no quieres que te haga?’, y luego eso es precisamente lo primero que les hace. Para mí eso es imperdonable. Aparte de Max, también está Rob Black, él es quien realmente me irrita. Bajo mi punto de vista, el sexo debería ser siempre algo participatorio. No es algo que se hace a alguien, es algo que una pareja comparte. Incluso en el S&M hay un acuerdo entre ambas partes. Y exceptuando el S&M, el sexo no debería basarse en torturar a una mujer o degradar a una mujer. Debería ser una celebración sexual. Soy una vieja hippy. Eso es lo que soy. Me gusta amar a todo el mundo. Y cuando Rob Black apareció con esta mierda de concepto de que todas las mujeres que hacen porno son putas psycho que no merecen respeto, me afectó mucho”.   

Quizá él sea un puritano.

“Quizá”.

¿De dónde crees que viene esa necesidad de castigar a las mujeres?

“Chuck Zane es su tío. Así que se crió alrededor de sexo hardcore. Como consecuencia de ello, pasar al siguiente nivel y combinar violencia con sexo no fue un gran cambio para él. Cuando yo veo en un film a mujeres siendo golpeadas, inmediatamente deseo golpear a sus agresores”.

A mí me sucede igual. Ese tipo de situaciones me provocan una fantasía Aileen Wournos. Me encanta la escena de “Boogie Nights” en la que Rollergirl le da una paliza a aquel tipo.

“En una ocasión escribí lo siguiente, ‘Watching Rob Black’s videos makes me want to blow him… away’ (cambiando el sentido de felación por disparar contra él). Posteriormente, un día estaba en un stand de una feria de cine adulto, y una señora viene y me dice: ‘¿Eres Veronica Hart?’. ‘Sí, soy yo. ¿Quién es usted?’. Y dice: ‘Soy la madre de Rob Black. Si algo le pasa a mi hijo, será culpa tuya’. Lo que ella interpretó fue que yo estaba incitando a mis fans a que matasen a Rob Black, y esa no es mi intención. No quiero matar a Rob Black. ¡Soy pacifista! Tuvimos una conversación y al final me dijo: ‘No sé de dónde ha sacado eso Rob. Supongo que simplemente trata de captar la atención de la prensa. Es como un side-showman’. Hablamos un buen rato, y me dijo que al haber crecido con Chuck Zane, siempre estuvo rodeado de este tipo de cosas y creía que de ahí le venía todo. Y yo terminé la conversación diciéndole: ‘Bueno, estoy seguro de que la madre de Hitler también sentía cariño por su hijo’. Supongo que estuvo mal por mi parte decirle esto, pero lo hice”.

Como la película de James Cagney en la que su madre dice: “No hay ningún chico realmente malo”, y seguidamente la Mafia acaba con él.

(Risas) “Sí”.

Apareciste en la serie “Six Feet Under”. ¿Cómo conseguiste el papel y cómo fue la experiencia?

“¿Tú que crees? Imagínate, pude trabajar con Kathy Bates y Alan Ball”.

Adoro a Kathy Bates.

“Fue genial. Yo también la adoro. Contactaron conmigo porque yo estaba trabajando para VCA. Estaban interesados en contratar a alguien como Marilyn Chambers. Les pasé la información, pero les pregunté si podía acudir al casting y dijeron que desde luego que sí. Fui al casting, y allí estaban Kathy Bates y Alan Ball, lo cual fue extraño, muy pocas veces te encuentras en un casting a la gente que trabaja en la serie o en la película, lo habitual es que sólo esté el director de casting. Leí mis líneas para ellos y quince minutos después me llamaron y dijeron que el papel era mío. Fue maravilloso que me eligiesen. Lo mejor para mí, aparte de conseguir el trabajo y todo lo demás, fue el momento en el que entré en el estudio con Alan Ball y le dije: ‘OK, Alan, ¿quién murió?’. Porque habitualmente cuando alguien escribe tan bien, escribe sobre lo que conoce. Escribes sobre sentimientos que has tenido. Y me contó que cuando tenía 13 años o algo así, su familia tuvo un terrible accidente de coche. Su hermana estaba sentada junto a él, y ella murió y él se salvó. Así que ha pasado toda su vida tratando de superar eso. Es el sentimiento de culpa del superviviente, y ya sabes, se trata de ser un hombre, de ser fuerte”.    

Eso se puede ver reflejado en los dos hermanos en la serie. El estoicismo de esa familia.

“Además, estoy segura de que Alan está fuera del armario. Es gay y al tratar con su sexualidad durante tantos años, es capaz de escribir muy bien sobre ello. Tener ese momento de conexión con él fue lo mejor de esa experiencia. Él y Kathy Bates son gente maravillosa, y durante el rodaje no me trataron como a una ciudadana porno de segunda clase, sino como a una actriz”.    

¿Ha sido un estigma a lo largo de tu carrera el hecho de ser tratada por gente del negocio “legítimo” como si fueses menos que ellos?

“La gente tiene miedo de ello. Incluso en un film como ‘Parasomnia’, era difícil para el director enfrentarse a esa faceta de mi carrera. Me tiene mucho cariño, pero no quiere verse asociado con el rollo porno. Lo mismo me sucedió con un músico de Rock con el que tenía relación. Alguien pensaría que quien está en el Rock’n’Roll no tendría problemas con esto, pero nunca pudo aceptar mi pasado. Es algo que afecta todas tus relaciones”.

Me gustaría preguntarte qué fue lo que te animó a meterte en este negocio. Estudiaste drama, teatro…

“Para ser honesta contigo, no suelo hablar nunca de ello, pero esta es una entrevista agradable y honesta, así que lo haré. En el negocio encontré aceptación a través de la sexualidad. En la escuela yo era una nerd. Era estupidamente brillante, sabes… Era nerd en los tiempos en que ser nerd no se consideraba cool. En aquella época, si eras inteligente, te sentías avergonzada. Yo crecí a finales de los 60’s y principios de los 70’s”.

¿Dónde creciste?

“Las Vegas. Yo era una estúpida que estaba siempre en la primera fila en la clase, y cuando el profesor preguntaba algo, enseguida levantaba la mano y gritaba: ‘¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡Lo sé!’. Mucha gente piensa que la gente que se mete en el negocio, lo hace porque su infancia fue terrible. ¡Pero mi infancia fue maravillosa! Siempre trataba de complacer porque me aferraba al amor que recibía. Quería ser una buena chica, porque de esa forma papá y mamá me querrían más, y yo adoro el amor. En lugar de hacer cosas para llamar la atención, yo quería conservar esa atención. Pero al hacer eso me convertí en una inadaptada social. Hasta que no empecé a tomar drogas y a hacer sexo, la gente no empezó a decir: ‘Oh, Dios mío, Jane Hamilton está colocada, Dios, qué cool que es, ¡es excitante!’. Las drogas y el sexo entraron en mi vida al mismo tiempo. Y finalmente sentí que pertenecía a alguna parte. No era sólo una nerd, sino que realmente pertenecía a alguna parte. Así fue como descubrí la sexualidad”.

¿Recuerdas la primera película porno que viste?

“Yeah. Conocí a un tipo en Las Vegas. Estaba visitando los States con sus padres, y se dirigían a San Francisco. Al final terminé yendo con él a San Francisco y pasamos unos días muy románticos. Más tarde, en Navidades, cuando tenía vacaciones del colegio fui a Australia a verle. Allí había ese lugar llamado King’s Cross, en Sydney, donde hay muchos shows de strippers. Recuerdo que fuimos a un lugar de strippers donde una chica se estaba desnudando, y después de desnudarse, pasaron una película porno. Esa fue la primera vez que vi algo sexual”.

¿Qué edad tenías?

“Tenía 17 o 18. Había visto libros antes. Mis padres tenían libros naturistas, y yo sabía dónde estaban, así que cada vez que salían, corría a su armario a mirarlos. Nunca vi libros de pin-up’s, pero tenían esos libros naturistas. El sexo siempre me intrigó. Cuando perdí mi virginidad, fue porque me encargué de seducir a mi novio, lo planifiqué todo. Después de un concierto, fuimos a casa de un amigo y lo hicimos. Y me dijo que ya lo había hecho con cuatro o cinco chicas antes, lo cual fue decepcionante para mí. No tenía ni idea de eso, aunque él no pretendía herirme. El sexo siempre ha sido divertido para mí. Nunca ha sido algo malo. Mi padre se casó con una mujer que era diez años y medio mayor que él, y recuerdo que cada vez que se cruzaban por la casa, ella le agarraba las pelotas, y los dos reían. Y entonces él la besaba, y ella le besaba a él”.

Eso es realmente cool.

“¡Sí! Era maravilloso. Cuando oigo historias de gente en cuyas casas nunca vieron muestras de afecto… Yo fui afortunada en ese sentido. Era un entorno muy sano en el que crecer”.

¿Cómo reaccionaron tus padres cuando les dijiste que estabas haciendo cine para adultos?

“Les llamé enseguida. Antes de hacer mi primera película les llamé, porque siempre hemos estado muy unidos. Les llamé, cogió el teléfono mi padre, y le dije, ‘¿Está mamá ahí?’. Él responde, ‘No, ha ido a comprar’. Entonces le digo, ‘Voy a hacer una película para adultos, papá’, y él empieza a reír y dice, ‘Sí, seguro’. Y yo repito, ‘No, papá. Voy a hacerlo’. Y dice, ‘Sí, sí, cariño, por supuesto. OK, ¿para qué llamabas?’. De nuevo repito, ‘Papá, realmente voy a hecer esto’. ‘¿Qué?’. ‘Papá, voy a hacer una película para adultos’. Y replica, ‘Oh! Oh. Oh, bueno. Mmm, bueno. Me aseguraré de comunicárselo a tu madre cuando llegue a casa’”.

Pobre padre.

“Posteriormente me contaron que una vez estaban mirándose el uno al otro durante el desayuno… Papá miró a mamá, mamá miró a papá, y dijeron, ‘Realmente va a hacerlo’. Al principio no pensaban que fuera a hacerlo. Una vez, mi padre estaba en su trabajo, y uno de sus compañeros le mostró una revista en la que yo aparecía desnuda, y le dijo algo así como, ‘Sid, ¿es tu hija?’, y él respondió, ‘No, no, no. No es mi hija’. Fue la única vez que pasó algo así. A veces les he mostrado partes de mis películas en donde no hay sexo, donde simplemente aparezco interpretando, y se han mostrado tan orgullosos como era posible. Pero ya sabes, ellos no tienen un estilo de vida que les permita llamar a otros amigos y decirles: ‘Wow, ¡nuestra hija es excitante!’. No son swingers. Son muy monógamos. Son la típica pareja que está junta desde los 50’s. Yo nací en el 56. El hecho de que mi padre se casase con una mujer que tenía cuatro hijos, y que era diez años y medio mayor que él, debió ser muy fuerte en su día”.

¿Cuántos hijos tienes?

“¡Dos hombres! Ya no puedo decir que tenga niños. Tienen 23 y 25 años”.

Y nunca les ocultaste lo que hacías. ¿Cómo se sienten con respecto a ello?

“Probablemente les di demasiada información. Me acusan de haberles dado demasiada información. Una vez me dijeron, ‘Mamá, si nos hablas una vez más de chicas y condones, y de ir con cuidado, vamos a gritar’. Las únicas veces que tuve problemas con mis padres fue cuando me ocultaron cosas que pensaban que yo no podría afrontar. Así que cuando tuve hijos me aseguré de no ocultarles nada. Pero a veces puedes darles demasiada información a tus hijos. Uno de mis hijos nunca se ha sentido nada afectado por lo que hago, pero para el otro ha sido algo terriblemente difícil. Una vez, él estaba en una fiesta y pusieron la película ‘Latex’. Él sabía que yo tenía algo que ver con ‘Latex’, pero no sabía que yo actuaba en la película. Yo era la productora del film y tenía un papel que no era sexual, pero él no tenía ni idea de eso, así que se escondió detrás de un sofá durante toda la película, mientras sus amigos la veían. Me enteré de eso más tarde. Tuvo que pasar un tiempo hasta que comentara con mis hijos cómo se sentían con respecto a mi carrera. Yo pensaba que todo iba bien, no tenía ni idea de que mis decisiones estaban teniendo un impacto en mis hijos. Una vez alguien me dijo que elegir una vida en el cine para adultos es algo muy egoista. Recuerdo que me sentí muy mortificada cuando esa persona dijo eso. Y creo que tenía razón. Cuando decides que ese mundo es OK para ti, sabiendo que no es OK para la sociedad, se lo pones difícil a la gente que te quiere. Se lo pones difícil a tus amigos que no forman parte del negocio, y desde luego se lo pones difícil a tus hijos. Y es un infierno para una relación afectiva. Realmente lo es”.

Cuando tus hijos iban a la escuela, ¿decían abiertamente que eras una actriz de cine adulto o lo mantenían en secreto?

“Mi hijo mayor, cuando alguien le preguntaba qué hacía su madre, él respondía, ‘Es editora’. Y lo era. En esos momentos yo estaba produciendo y dirigiendo películas, y empecé a hacer editaje también. Así que no mentía al decir que yo editaba películas de bajo presupuesto. Pero al mismo tiempo, no decía, ‘Yeah, mi madre es Veronica Hart’. Para Max, mi hijo pequeño, ha sido más fácil enfrentarse a ello. Cuando yo hago una conferencia en una universidad, él está entre el público. No tiene problemas con esto. No va por ahí diciendo, ‘Mi madre es Veronica Hart’, pero al mismo tiempo nunca diría, ‘Mi madre no es Veronica Hart’. No es algo de lo que se sienta orgulloso hasta el punto de decirlo por ahí, pero tampoco le avergüenza. Muchas veces, cuando la gente se entera de quién es su madre, le dicen: ‘Wow, cool. ¡Es tu madre!’. Pero eso ha sucedido ya en su época de universitario, no en la adolescencia cuando iban a la escuela”.       

¿Cuando te introduciste en la industria porno, si hubieses sido consciente de hasta qué punto iba a afectar tu vida personal, habrías hecho las cosas de otro modo?

“Bueno, yo no era naive con respecto a esto. Sabía que sacrificaba mis aspiraciones de hacer algo legítimo. Pero en esa época tampoco me sentía nada atraída por el mundillo mainstream. Bernie Styles me consiguió un papel en un film mainstream, ‘Going in Style’ y me pidió que me trasladase a New York, con promesas de otros trabajos. Lo hice y entonces me di cuenta de que nunca antes había estado con un duro judío neoyorquino del mundo del entertainment. Y Bernie era muy duro. Era duro con los actores, era duro con todo el mundo. Eso provocó que enseguida me sintiese desencantada con el negocio mainstream. Entonces conocí a un caballero llamado Roy Stewart que me alquiló una habitación, y él trabajaba en el cine para adultos. Me acosté un par de veces con él, porque suelo acostarme con la gente que me gusta. Recuerdo que me preguntó si había considerado trabajar en películas para adultos. Por aquel entonces yo sólo había visto ‘loops’, en donde no había interpretación, sólo había sexo. Así que le dije: ‘No, no, no, yo soy una actriz’. Sin embargo siempre he sido muy sexual. Yo ya había estado con hombres y mujeres antes de meterme en el negocio. Él me pidió que viese una película que proyectaban en la calle 54. La vi y no podía creerlo, porque los actores realmente interpretaban. Había sexo, pero también había interpretación”.

¿Cuándo fue eso?

“En 1979. Pues como te decía, no me interesaba el cine mainstream, no quería pisar a gente para llegar a la cima. Yo había sufrido un terrible accidente, y por la naturaleza de mi lesión, al haberme quemado, no podía ser agresiva con nadie”.

¿Cómo te quemaste exactamente? Creo que fue con una cafetera, ¿no?

“Sí, con un cazo de café. Sucedió en Inglaterra. Yo estaba trabajando en un stand en el National Exhibition Center, y accidentalmente me cayó un cazo de agua hirviendo en el hombro derecho. Yo no sabía nada de quemaduras en aquella época. Algo que debe saber la gente, es que si sufres una quemadura, debes poner inmediatamente hielo o agua muy fría. Si tienes ropa, debes quitarte la ropa, y aplicar hielo o agua fría. Si dejas la ropa puesta, la ropa se fusiona con tu piel y el daño es mayor. Yo terminé con quemaduras de tercer grado. Tuvieron que quitarme piel de mi trasero y ponerla en mi brazo”.

¿Cuánto tiempo tardaste en curarte?

“Estuve en el hospital un mes y medio. He necesitado toda mi vida para curarme. Todavía me cubro con blusas o camisetas, ¿entiendes? Cada vez que tengo un nuevo novio, he de pensarlo dos veces. Si ruedo una escena y he de mostrar esa parte de mi cuerpo, es siempre un dilema. Ahora ya no se nota tanto, pero la piel aún es irregular en esa zona. Son los tatuajes de mi vida, supongo que los podemos llamar así. Pero al estar en un negocio donde la apariencia física es tan importante, siempre ha sido duro”.    

¿Por qué dejaste de rodar películas para adultos?

“Mucha gente dice que lo dejé a causa del SIDA, pero no fue por eso. Dije en su día que haría películas para adultos mientras me divirtiese y lo disfrutase, y que cuando dejase de ser divertido, lo dejaría. Me enamoré y a partir de entonces ya no quise hacer el amor con nadie aparte de mi marido. Dejó de ser divertido para mí. Mi marido basicamente se casó con una loca. Yo estaba loca cuando se casó conmigo. Llegamos a un acuerdo: podía seguir en el negocio si limitaba mis actividades sexuales al trabajo. Bueno, pues un día vine a Los Angeles a ver a un productor mainstream que era amigo mío. Solíamos tomar coca juntos y hacíamos sexo. Le dije que a partir de ese momento no podríamos volver a hacer sexo. Pero tomamos coca y terminamos haciendo sexo. Luego se lo conté a mi novio Michael y él dijo, ‘OK, hemos acabado’. Esa misma noche decidí suicidarme. Escribí cartas de adiós para todo el mundo, y mientras bajaba el efecto de la cocaína me di cuenta de lo que iba a hacer y llamé a mi madre. Ella me pidió que no lo hiciera y me fui unos días a casa de mis padres en Las Vegas. Entonces hablé con Michael, que se enteró de lo sucedido, y le dije, ‘¿Qué vas a hacer este fin de semana?’, y él respondió, ‘Bueno, voy a ir a verte y me voy a casar contigo’. Fue entonces cuando dejé el negocio. Se suponía que iba a hacer diez películas con ese productor, había accedido a hacer varias entrevistas muy importantes y lo dejé todo cuando estaba en la cima”. 

 ¿Qué hiciste después de eso?, ¿empezaste a dirigir?

“Sí, empecé a dirigir, y Michael trabajó en mis películas como director de fotografía. Incluso cuando nos separamos, seguimos trabajando juntos hasta que enfermó y dejó de trabajar. Él estaba trabajando en uno de mis films, ‘Love and Bullets’, cuando se puso muy enfermo. La gente del equipo le enviaron al hospital y fue entonces cuando me di cuenta de lo grave que estaba. Fue el principio de… (Jane rompe a llorar) No sabíamos lo enfermo que estaba hasta que necesitó un transplante de hígado. Por suerte, había dejado de beber en verano. Cuando sucedió todo eso, empecé a cuidarle o habría muerto (Vuelve a llorar). Le pusieron en una lista de transplantes de hígado y riñones. Tenía hepatitis C y sobrevivió al transplante, pero a causa de las drogas que le dieron, contrajo cáncer y murió. Luchó muy duro. Él es un héroe para mí. Fue todo muy duro y terminé terriblemente deprimida. Sabes, mis hijos ya han crecido y tienen sus vidas. Cuidé entonces cinco o seis años de Michael, y cuando murió… No tenía mucho sentido para mí seguir aquí”.

Sentiste un vacío total.

“Sí, nada tenía sentido. Dirijo, produzco… pero tu vida se define por tus relaciones con otras personas. Por ello, conocer a Timothy ha sido tan importante para mí”.

Cambiando de tema, quería preguntarte un poco sobre el negocio. ¿No crees que es difícil encontrar sensualidad en los films para adultos hoy en día? ¿No te parece que ahora el cine para adultos es totalmente comercial?

“Estoy totalmente de acuerdo. Lo que sucede ahora es que tal y como están las cosas con las descargas de Internet, es duro para los directores. Hay tanto porno gratis en Internet que es difícil sobrevivir para las productoras porno. La gente ya no compra como antes. Para el consumidor, la situación está bien, pueden decir: ‘OK, quiero una rubia bajita con tetas enormes follando con un tipo negro con una polla gigantesca’, y encuentran justo eso. ‘Quiero un enano, y esto y lo otro’, y lo obtienen. Pero para cineastas interesados en hacer películas, los presupuestos son ahora muy limitados, y como consecuencia de ello ya no hay mucha gente haciendo cosas de calidad. Yo, por mi parte, ya he dicho todo lo que tenía que decir en el porno, y estoy interesada en el siguiente nivel. Me interesa el Artcore. Películas normales con algo de hardcore. Timmy y yo vamos a trabajar juntos en un proyecto. Será algo en la línea de ‘El Ultimo Tango en París’, pero no lo rodaremos en París, sino en High Sierras. Me interesa hacer films que tengan sexo, pero que no se basen por completo en sexo”·

Me gustaría preguntarte por las estrellas porno del pasado. Eran verdaderas estrellas. Igual que Joan Crawford y Bette Davis eran estrellas, también lo eran Vanessa Del Rio, Marilyn Chambers y Seka. Eso es algo que ya no sucede en el porno.

“Es interesante que alguien puede ser un actor sin ser una estrella de cine, pero quien rueda porno automaticamente es considerado una estrella porno. Hoy en día hay algunas estrellas porno. Todo depende de si una compañía puede promocionarlas. Quizá las chicas de Vivid puedan ser consideradas estrellas como éramos nosotras. Wicked también tienen sus chicas. No sé, por ejemplo Tera Patrick realmente ha conseguido alcanzar el estrellato. Jenna Jameson también lo logró. Pero en la mayor parte de los casos, no, todas son reemplazables”.   

Si comparas a estrellas actuales como Tera Patrick o Jenna Jameson con estrellas del pasado como Vanessa Del Rio, ¿qué diferencias ves?

“Ellas tienen productoras detrás que las promocionan. Vanessa Del Rio nunca contó con el apoyo de una productora. Sabes, cuando yo era una estrella me dijeron que había arruinado mi carrera porque rodé 13 películas en un año. Decían que había saturado el mercado. Ahora, sin embargo, las actrices pueden rodar 13 videos en una semana. Todo es completamente diferente. Antes había estrenos de cada película en cines, y aparecían anuncios de nuestros films en la cartelera de cine de cada periódico. Y poco a poco, nuestros anuncios pasaron a las páginas de deportes, hasta que desaparecieron por completo. Cuando llegó el video, ya no era necesario ir a un cine y disparar allí tu esperma. Y ahora todo se basa en Internet. Ya no hay cajas de videos en tu casa que puedan ver tus hijos o tu novia. Descargas lo que quieres de Internet, luego borras el historial del ordenador y no queda ni rastro. Puedes ser un pervertido anónimo. ¿Cuál es el siguiente nivel? Cine tridimensional, aunque no hayan tenido mucho éxito con eso hasta ahora”.

¿Cine adulto interactivo?

“O por lo menos sentir que estás en el mismo espacio con la persona en la pantalla. Si me involucro activamente de nuevo en el negocio, será con eso”.

¿Es “Amanda By Night” tu película favorita de tu carrera?

“Creo que sí. Adoro ‘Amanda By Night’, y adoro ‘Roommates’. También me gusta mucho ‘Scent of Heather’. Pero sí, ‘Amanda’ es mi favorita. Es como Jane Fonda en ‘Klute’. Hay un chico que es fan de las estrellas porno veteranas. Es más joven que mis hijos, y colgó una buena parte de la película en Youtube sin escenas de sexo. En esa época, los guiones podían llegar a tener 90 o 120 páginas de texto. Las cosas en las que trabajamos ahora sólo tienen doce o trece páginas. Antes había entre quince y veinte minutos de preparación para cinco minutos de sexo. Ahora, en cambio, es al revés. Tienes suerte si hay cinco minutos de diálogo antes de una escena de sexo de quince o veinte minutos. Y todo se ha vuelto muy clínico, puedes verlo absolutamente todo”.

Sí, y vaginas afeitadas en todas las películas.

“Sí. A mí me gusta ser una mujer. No me gusta parecer una niña. Lo he probado todo, pero si te afeitas el vello púbico, cuando crece tienes que aguantar esos picores (Risas). Me gusta cuidarlo, pero prefiero que siempre haya un poco de pelo”.  

Me gustaría que me dieses tu opnión sobre algunas estrellas. Empecemos por John Holmes.

“Johnny era la estrella más grande con la que no pude llegar a trabajar. Nunca tuve el placer de follarle frente a las cámaras o fuera de las cámaras. Cuando yo entraba, él salía. Cuando él entraba, yo salía. Creo que él tenía aspiraciones de hacer algo más grande. Siempre quería hacer películas más importantes, quería ser como Bruce Lee. Quería ir mucho más lejos, pero las drogas fueron un freno para él”.

Hace poco leí el libro “The Other Hollywood” y alguien del negocio decía que John Holmes era el actor más deseable para las mujeres, porque las actrices consideraban que era dulce y sensible cuando trabajaban con él.

“Yeah. Hay dos sensaciones en el sexo: está el sexo normal, y luego está el sexo que te llena, te desborda. Y los dos son cool. Los dos son sentimientos realmente interesantes. ¿Sabes a qué me refiero? Está el sexo normal, de meterla y sacarla, y luego el sexo que casi es demasiado. Y eso es muy cool también. Creo que con él era así. Nunca llegaba a tener el pene muy duro, porque era muy grande, pero daba mucho de sí mismo, y las mujeres realmente disfrutaban con él”.

¿Cómo era John en persona?

“Parecía un tipo muy dulce. Era siempre muy agradable. Ya sabes, ‘¿Cómo estás?’, ‘Encantado de verte’. Ese es el tipo de interacción que tuve con él”.

Un tipo normal, sin dramas. 

“No había drama. No iba de gran estrella. Era muy sencillo”. 

Como el chico de la puerta de al lado.

“Sí, pero con una polla ENORME”.

¿Conoces a Vanessa Del Rio?

“Conozco a Vanessa muy bien. La quiero mucho. Es una buena amiga. Hace poco ha publicado un libro enorme con Taschen Books y creo que ha vendido muy bien. Ella sustituyó su obsesión con las drogas por el ejercicio físico. Ella es ‘bodybuilder’ desde hace años. Y además está teniendo mucho éxito con su web. Vanessa era increíble, porque gustaba a todo el mundo: blancos, negros, hispanos…”

Su personalidad es muy atractiva.

“Y tiene un gran clitoris”.

Es “likeable y lickable”.

“’Likeable y lickable’, exacto. Me gusta eso. Ella es maravillosa. Una gran dama”.

¿Llegaste a conocer a Traci Lords?

“Coincidí con Traci un par de veces, pero nunca tuvimos relación. ¿Qué me parecía ella? Era ‘naughty’. Era jodidamente ‘naughty’. Creo que cuando pasó todo aquello con ella, la industria no se hundió del todo, porque antes de engañar al negocio, Traci engañó al gobierno. A causa de ello, el gobierno no podía incidir demasiado en que Traci había engañado a la industria, porque lo hizo antes con ellos. Tenía un pasaporte falso. Tenía un pasaporte real, pero lo consiguió con un DNI falso. En su pasaporte de Estados Unidos constaba el dato de que era mayor. Tenía documentos, así que si engañó al propio gobierno, por supuesto también nos engañó a nosotros. Hay mujeres que de muy jóvenes ya son muy maduras. Ella lo era. Sí, parecía muy joven, pero se comportaba como si no lo fuera. Tengo problemas con mujeres que denuncian el negocio o acusan de haber sido explotadas. Porque nuestro negocio se basa en explotación mutua. Es en plan, ‘Sí, he sido explotada, pero yo les he explotado también a ellos. Me han dado dinero en mano, me han pagado bien y sabía dónde me metía’. ¿Ha habido chicas explotadas en este negocio? Por supuesto. Hay mala gente en cualquier negocio. Pero la pornografía es un mundo enorme. Hay de todo, gente maravillosa y gente horrible”.   

¿Por qué crees que Traci se metió en el negocio?

“Probablemente por dinero, vio una oportunidad. Y luego le dio la vuelta y vio una oportunidad en denunciar a la industria. Así que es inteligente, admitiré eso. Pero no es alguien que me guste”.

Ginger Lynn fue a la cárcel por su culpa, ¿cierto?

“Sí, por todo el asunto del impago de impuestos. Traci hizo daño a mucha gente. ¿Sabes cuánto dinero se perdió por culpa de ella? De la noche a la mañana, la gente que comercializaba sus films se convirtieron en pornógrafos infantiles. Gente que no quería saber nada con pornografía infantil, gente que no iba en busca de chicas menores de edad, de pronto tenían a la ley sobre sus cabezas. Gente que tenía su producto en sus estanterías, de la noche a la mañana tuvieron que retirarlo y destruirlo. Oh, pobrecita…”

Supongo que conoces bien a Nina Hartley.

“Yeah! Ella es un icono en nuestro negocio. Es siempre totalmente cercana y maravillosa con los fans. Ella está ahora con una persona que es su colega y con quien puede hacer cosas creativas todo el tiempo. Es una mujer muy inteligente. Es alguien muy cool”.

Nina es educadora sexual y tú das charlas en universidades.

“Sí, doy charlas sobre películas y sobre el negocio. Ron Jeremy está teniendo mucho éxito en el circuito de universidades. Forma parte de un equipo de debate. Van a distintas universidades y debaten sobre pornografía. Él habla a favor de la pornografía, y dos o tres personas debaten en contra. Es divertido, porque todos ellos son amigos. Les contratan juntos, viajan juntos, comen juntos, son amigos. Pero luego son adversarios frente a la audiencia. Ha sido Ronnie quien me ha introducido en el circuito de charlas universitarias. Nina es muy buena en ese campo y está muy motivada”. 

La conocí cuando vino la última vez a Barcelona. Es una persona maravillosa.

“Es muy pro-mujeres. La adoro”.

¿Conoces a Annie Sprinkle?

“Conozco a Annie muy bien. Tengo mucho cariño por Annie Sprinkle. Tenemos un grupo de mujeres que se llama Club 90. Empezó con Kelly Nichols, Sue Nero, Veronica Vera, Annie Sprinkle, Candida Royale y Gloria Leonard. Kelly y Sue lo dejaron después del primer año, pero nosotras seguimos. Ahora también están Linda Montana y Barbara Carell. Nos apoyamos todas en nuestras crisis en la vida, así que conozco a todas estas damas muy bien. Y adoro a Annie. Ella se ha reinventado más veces en esta vida que yo. Es una artista en todos los sentidos. Mi casa está llena de obras de arte suyas”.

¿Qué me dices de Christy Canyon?

“Acabo de acudir a su programa de radio como invitada. Lo hace en Playboy Radio, en Sirius. Solía hacer ese programa con Ginger Lynn, pero ahora lo hace sola. Y de vez en cuando tienen la ‘dinosaurs week’ e invitan a estrellas del pasado, así que me invitaron a mí. Christy fue alguien que para mí siempre estuvo en la periferia, y me sentía mal. Nunca supe mucho de ella, aparte de que era muy cool y era una estrella. Sin embargo, fui a su programa y fue muy agradable conmigo. Dijo que siempre había querido conocerme y pasar tiempo conmigo. Me puso sus tetas en la boca, fue muy amable. Tuve mucha suerte. Necesito tener de vez en cuando unos pechos en la boca, y hacía tiempo que eso no me sucedía. Ella puede poner sus tetas en mi boca cuando quiera”.

Otra estrella legendaria es Kelly Nichols. ¿Desde cuándo sois amigas?

“Aparecimos juntas en el film ‘Roommates’. Estamos hablando de hace 29 años. La adoro. Ella ha visto crecer a mis hijos, y yo he visto crecer a los suyos. Es maravilloso. Kelly vuelve a actuar de vez en cuando. Muchas chicas de esa época están regresando al negocio”.

Dirigiste las películas de retorno de Ginger Lynn y de Marilyn Chambers. ¿Cómo fueron esas experiencias?

“Adoro a Marilyn. Qué mujer tan genial. Ella y Ginger son realmente grandes actrices, aparte de ser performers sexuales. Creo que Ginger se sentía más a gusto con su sexualidad y con el hecho de regresar al negocio, pero Marilyn me parece que no se encontraba en el mejor momento de su vida, tanto a nivel físico como mental como para volver a hacerlo. Creo que lo hizo más por razones monetarias que por otra cosa. Para ella fue duro. Pero adoro a Marilyn. Y tengo mucho respeto y amor por Ginger, creo que es una gran actriz que se involucra mucho en lo que hace. Realmente le importa la química sexual y ese tipo de cosas. Ambas son geniales. Para ser honesta, nunca he sido una persona celosa, pero si a alguien envidié en aquella época fue a Marilyn Chambers, cuando iba rodeada de aquel ‘entourage’ y era la estrella del momento. Ginger por su parte siempre fue la alegría de la fiesta, siempre tuvo mucho entusiasmo. Cuando pienso en las vidas que han tenido ambas y sus altibajos, me siento afortunada de la vida que he llevado. Es interesante cómo te das cuenta de este tipo de cosas cuando pasa el tiempo”.

Marilyn nos contó que fue chocante ver que realmente te excitabas en el set de rodaje mientras ella actuaba. Para Marilyn, el porno nunca ha tenido nada que ver con el sexo, es un simple negocio.

“¿Te refieres a si me ponía cachonda mientras la dirigía? No, no me pongo cachonda. Me siento excitada si creo que está saliendo bien, pero sólo me pongo cachonda si estoy con alguien en la cama. O si estoy con mi vibrador. Ver cine para adultos no me pone cachonda. Espero que cuando la dirigí, la hiciese sentir sexy y se sintiese excitada. Mi objetivo cuando dirijo a alguien, es que se sienta sexy. Quiero que sientan que están excitando a quien les ve. Ese es mi trabajo como directora. Pero ¿me masturbo mientras ruedo un film? No, en absoluto. Estoy preocupada por el ángulo de la cámara, la localización y sobre si seremos capaces de pasar a la siguiente escena”.

Eres una directora.

“Es un trabajo muy completo. Pero al mismo tiempo, ¿mientras ruedo me acerco a un actor y le susurro cosas guarras en el oído para ayudarle a actuar? Puedes apostar a que sí. Soy diabólica. Haré lo que sea necesario para que una secuencia salga bien. Soy muy física, y si el ritmo en una escena es bueno, me verás detrás de la cámara en plan, ‘Yeah, yeah, adelante, adelante’. Me encanta flirtear con los actores, pero no me interesa follarles. No quiero que sientan que tienen que follar conmigo para salir en una de mis películas. Eso es lo bonito del cine para adultos. No tienes que follarte a alguien para conseguir un papel en un film. Tu trabajo ES follar”.

Cierto, alguien comenta en “The Other Hollywood” que, curiosamente, en el cine para adultos no hay que hacer sexo con nadie para conseguir trabajos, a diferencia del cine convencional, en donde eso sucede todo el tiempo.

“Yo nunca tuve que follar con nadie para conseguir un trabajo. Pero conozco a muchos productores de cine para adultos a quienes no les importa recibir una mamada antes de dar un papel. Hay chusma en todos los negocios. Pero sí, es algo que se da más en el cine convencional que en el cine para adultos. Yo follé a mucha gente de cine convencional y de todos modos no me sirvió para nada”. (Risas)

Me encanta cuando Kelly Nichols dice en ese libro: “No quería follar a nadie para conseguir un papel. Solía decir, ‘Invítame a tu fiesta. Entonces te follaré’”.

“Yeah”.

Rodaste un remake de “The Opening of Misty Beethoven” con John Skipp. ¿Cómo fue ese proyecto?

“Te contaré cómo surgió. Él vivía en mi casa, y tenía que escribir algo porque debía dinero de alquiler. (Risas) Y funcionó muy bien, porque es un escritor excelente. En un principio me pareció que era un pecado hacer un remake de algo tan increíble. ¿Cómo puedes hacerlo? Y se nos ocurrió la idea de convertirlo en un musical. Todo salió perfecto”.

Recuerdo cuando yo vivía en Los Angeles, un día vi a Skipp y me comentó que acababa de rodar una escena en un almacén de  Downtown L.A., en donde él aparecía tocando la batería, rodeado de cientos de personas follando sobre mesas de cristal.

“Yeah. Es algo que ya había hecho antes, colocar a gente follando sobre plexiglass y filmarles desde abajo. Este tipo de ideas parecen muy buenas, pero si te fijas en cómo follan, enseguida piensas, ‘Creo que no’. Constantemente colocamos a la gente en situaciones incómodas”.

Es como en las películas convencionales, cuando ves a un tipo follando con una chica contra una pared, mientras la espalda de ella golpea repetidamente esa pared. No parece algo muy cómodo.

“No, pero puede ser excitante. Una vez tuve un amante que era maravilloso. Le encantaba ser espontáneo. A veces quedábamos para comer y follábamos en la furgoneta. O se la chupaba antes de entrar a un restaurante. O estábamos en un cine en Glendale bajando unas escaleras, él me miraba, yo le miraba, e inmediatamente yo me bajaba los pantalones y él me follaba allí mismo. ¡Era genial! Él escribió el guión de ‘Edgeplay’, uno de los films de ‘comeback’ de Marilyn Chambers. Solía travestirse, y tocaba en una banda de L.A. que se llamaba “Foxtwat”.

¿Sabes si alguien de la película original de “Misty Beethoven” ha visto tu remake?

“¡No lo sé! Esa es una pregunta interesante. Intentamos que Jamie Gillis saliese en el film, pero no fue posible. Nos pidió demasiado dinero por trasladarse desde San Francisco y aparecer en la película. Y ni siquiera se trataba de una escena sexual. Así que al final fichamos a Freddy Lincoln en su lugar. Espero que a la gente que rodó el film original les gustase mi versión”.

¿Conoces bien a Jamie Gillis?

“Sí”.

Sharon Mitchell comenta en “The Other Hollywood” que, en una ocasión en New York, Jamie Gillis la llamó por teléfono y le pidió que viniese inmediatamente a su casa. Ella fue y se encontró a Jamie en pleno juego de S&M con la estrella porno Serena. Al parecer, Jamie estaba metiendo la cabeza de Serena repetidamente en el water, mientras tiraba de la cadena, y necesitaba a Sharon para que le ayudase a sujetar a Serena. 

“Él solía atar a Serena. A menudo alquilaba una habitación barata en un motel de la calle 42, la ataba a la cama, bajaba a la calle, buscaba a tipos, y subía con ellos a la habitación y les invitaba a follarla. Era un tipo interesante. En esa época yo hacía shows de sexo. Así fue como empecé. Antes de rodar ninguna película, cuando me trasladé a New York, Roy Stewart me propuso que apareciese en películas, me pareció buena idea, pero hasta que rodé mi primer film pasaron unos meses, y en ese tiempo hicimos shows de sexo. Lo malo fue que cuando actuábamos en directo, Roy tenía problemas para que se le pusiese dura. Todo iba bien cuando follábamos en casa, pero frente a un público tenía problemas. Hacíamos cinco shows diarios. Yo aparecía, me desnudaba, entonces aparecía él, lo hacíamos en tres posiciones distintas y al final había una eyaculación. Intenta imaginar lo difícil que era hacer eso con un tipo al que le costaba que se le pusiese dura. Al cabo de un tiempo, dejé de hacer shows con Roy y empecé a hacer shows con mi novio”.

¿Dónde actuabas?, ¿en Show World?

“No llegamos a hacerlo en Show World. Lo hacíamos en Avon 7, The Doll y el Bryant Theatre. Lo hacíamos cada semana en un sitio distinto. La primera vez que mi novio Billy y yo actuamos, follamos como locos ante una audiencia y él se corrió. Entonces, entre ese show y el siguiente estábamos tan excitados que follamos de nuevo en el camerino, y él se corrió otra vez. Llegó entonces el momento de hacer el segundo show y… ¡ya no quedaba nada allí! Así que aprendimos cómo debíamos hacerlo. A partir de entonces, él solía correrse sólo una vez al día, y en el resto de shows simplemente hacíamos ver que se corría. Él tenía que tomar levadura de cerveza y todo ese tipo de cosas que se supone  que van bien para el líbido y para producir esperma. Parecía un buen trabajo, pero después de hacer eso durante ocho semanas seguidas, cinco veces cada día, seis o siete días por semana… yo tenía conjuntivitis y debía actuar con gafas negras, o tenía la regla y debía usar una esponja… Al final le dije, ‘Dios mío, no puedo hacer esto más’. Fue en plan, ‘Cariño, te quiero, pero no puedo seguir haciendo esto. Adoro el sexo y quiero que siga gustándome el sexo, así que debemos dejar de hacer esto’”.   

¿Cómo te sentiste la primera vez que hiciste sexo ante una audiencia?

“¡Fue excitante!”.

¿No necesitaste drogas o alcohol para calmar los nervios?

“No, yo era bailarina. Siempre había actuado. Había estado en muchos escenarios”.

Sí, pero no haciendo sexo.

“Simplemente combiné dos cosas que me gustaban mucho. Me gustaba actuar y me gustaba el sexo. ¡Y me pagaban por ello! Tenía amigas que habían estudiado interpretación, y no podían conseguir ningún papel en una película. Por el contrario, yo estaba rodando películas, estaba follando, estaba ganando dinero y era una estrella”.

Y probablemente amigas tuyas que aspiraban a ser actrices legítimas, estaban trabajando como camareras y sufriendo acoso sexual a menudo.

“Yo sólo me sentí degradada una vez, cuando trabajé para Lenny Kurtmann. Fue mi primera prueba para una película. Lenny era chusma. Yo fui suficientemente inteligente como para decirle: ‘No puedes filmar mi audición’. Lo habitual era que en las audiciones él filmase a la gente haciendo sexo, básicamente filmaba planos cortos de los genitales, y luego los usaba en sus películas posteriormente sin el consentimiento de quienes había filmado. Pues yo aparecí en uno de sus films, y aprendí mucho porque trabajé con Seka en esa película y me enseñó algunas cosas. La adoro. Ella todavía es una buena amiga mía hasta el día de hoy. Yo compartía escena con un actor llamado Zebedy Colt. Zebedy era mayormente gay. Yo no lo sabía entonces, pero él era gay. Y me costaba mucho conseguir que se le pusiese dura. Cada vez que se ponía blanda, debía trabajar duro para que se le volviese a poner dura. En un momento dado, el director Lenny dice: ‘Cariño, ¿no estás cansada?’. Respondo que sí, y pregunta: ‘¿Quieres que acabemos con esto?’. Le digo que sí. Entonces él dice: ‘OK’, se saca la polla, me pide que me dé la vuelta, me folla y se corre en mi culo. Yo no sabía mucho del negocio, pero tenía claro que aquello no había sido correcto. Tienes directores y luego tienes performers, son cosas distintas. Me sentí como el pedazo de mierda más barato que puedas imaginar. Recuerdo que me fui a casa y lloré esa noche. Hizo que me sintiese barata y muy degradada. Y al día siguiente tuvo la poca vergüenza de invitarme a ir a las Bahamas con él. No tenía ni idea de que se estaba comportando como una basura”.   

Y le contaste a Seka lo que había pasado…

“Sí, y ella dijo, ‘Cariño, en este negocio no tienes que hacer nada que no quieras hacer’. Ese fue el mejor consejo que me han dado. Y eso es lo que les digo yo a las chicas que empiezan en esto. Haz sólo lo que quieras hacer”.

Una de tus declaraciones más famosas tiene relación con Seka. Imagino que sabes de lo que hablo.

“Mientras yo tenga una cara, Seka tendrá un lugar donde sentarse”. (Risas)

Explícame eso.

“Ella fue genial conmigo. Me protegió. Y aparte de eso, ella es sexy y maravillosa. Una buena persona”.

¿Mantienes el contacto con Seka?

“Sí, ella está ahora felizmente casada con un tipo normal que la trata muy bien, es bueno con ella”.

¿Quienes eran tus sex symbols favoritos cuando eras una teenager?

Oh, rock stars. David Bowie era mi favorito. Él fue una inspiración para atreverme a hacerlo con mujeres y ampliar mi vida sexualmente. Él era increíble. Me encantaba el Glam Rock”.

Hablemos de porno legendario. Aparte de “The Opening of Misty Beethoven”, otras dos películas esenciales son “The Devil in Miss Jones” y “Deep Throat”. ¿Qué opinas de ellas?

“He visto ‘The Devil in Miss Jones’, pero nunca he llegado a ver ‘Deep Throat’ entera. Una de mis mejores amigas es Georgina Spelvin, que protagonizó ‘The Devil in Miss Jones’. También trabajé con Harry Reems en su film de ‘comeback’, ‘Society Affairs’. Yo era su fluffer en esa película, debía asegurarme de que mantuviese las erecciones. Harry tenía problemas para que se le pusiese dura, y yo hice cualquier cosa para que la película saliese adelante”. (Risas)

¿Harry no es “born again christian” en la actualidad?

“No lo sé. Es agente inmoviliario en Park City, Utah. Él nunca quiere tener relación con la gente de nuestro negocio, pero sé que aprovecha su fama como Harry Reems”.

Harry tuvo problemas con las drogas, y creo que citó ese motivo como una de las razones por las que decidió meterse en la religión.

“Es como el caso de Linda Lovelace. Es divertido, porque Linda odiaba sus conexiones con la pornografía, pero era siempre la gente del porno la que acudía en su ayuda cuando tenía problemas”.

¿Piensas que Linda Lovelace mordió la mano que le daba de comer?

“Sí, sí, sí. Annie Sprinkle la quería mucho y realmente siente por ella. Piensa que fue una víctima. Pero Linda fue una víctima y permaneció siendo una víctima. Hay personas que se sienten muy cómodas en ese estado, y no quieren hacer nada para solucionar sus problemas”.

Cuando Linda Lovelace inició su campaña anti-porno con aquellos libros que escribió, acabé harta de leer sus historias acusando a todos menos a sí misma. Tenía ganas de abofetearla.

“Es en plan, ‘Estabas allí, lo hiciste, siento recordártelo, pero te gustó’. Yo tuve un problema con Samantha Fox (la actriz porno; no confundir con la cantante) por lo mismo. Samantha y yo éramos amigas. Ambas fuimos estrellas en la misma época. Pero no me di cuenta del problema con el alcohol que tenía en aquella época. Lo ocultaba muy bien. Un día fuimos al programa de Phil Donohue juntas, y tuve que defenderme de ella en TV por formar parte de la pornografía. Nunca pensé que me atacaría en un programa de TV. Tuve ganas de decirle, ‘Bueno, mientras te comía el coño, no parecía que te sintieras incómoda’. Pero no lo dije. No quise rebajarme a ese nivel. Aunque sí le dije: ‘Samantha, nunca en mi vida habría soñado que tendría que defenderme de ti’. Y ella replicó que yo estaba tratando de crear polémica”.

Así que ahora ella es anti-porno…

“No sé lo que es. Lo que está claro es que no quiere hablar de ello y no quiere verse involucrada en ello. Creo que es mucho más adulto decir, ‘Sí, esto es lo que decidí hacer entonces. No es algo apropiado para mí ahora. No es lo que hago ahora, pero sí, es lo que hice entonces, y estaba feliz con ello’. Me pone enferma toda esta gente que aparentemente lo pasaban bien, ganaban dinero haciéndolo, y de pronto, de la noche a la mañana se vuelven contra la industria y dicen, ‘Fui forzada a hacerlo’. Y no es cierto. Nos hace quedar mal a todos los demás (Risas). Parece que todos seamos víctimas, y yo NO soy una víctima”.

Para terminar, dime qué te parece el nuevo presidente Obama.

Obama es maravilloso. Estoy muy contenta. Da muchas esperanzas a América. Estoy contenta de que, por una vez, América no me haya decepcionado. Cuando Bush fue elegido, empecé a pensar, ‘España parece un buen país para vivir’. (Risas) Annie Sprinkle siempre que viaja dice que es canadiense”. 

¿Obama te parece excitante a nivel sexual?

¿Si me pone cachonda? Vaya, nunca he pensado si me gustaría follarle”.

Yo tengo sueños húmedos con él.

“¿Sabes quién me pone cachonda? Mi novio Timothy. Él me pone jodidamente caliente”.

Tx: Rachel Arieff  

Leave a Reply

 

 

 

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>